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Coaching de novela Outplacement A partir de aquí, dragones por Jorge Salinas Capítulo VIII


“¡Joder! No puede ser. Tiene que ser una bro- ma”.


Juanma había llegado esa mañana a Porriño a realizar unos trabajos en una subestación que Telefónica tiene en esa localidad. Aunque él es experto en redes y gestión de ba- ses de datos, en esta ocasión su jefe, un antiguo directivo de la compañía telefónica que había decidido montárselo por su cuenta creando una pequeña compañía de Servicios In- formáticos, subcontrata habitual


de


la gran firma para la re- gión noroes- te de Espa- ña, le había


pedido desplazarse a Galicia para garantizar que los


macroservidores recién instalados


cumplieran los estándares mínimos requeridos para soportar la carga de trabajo a la que iban a ser sometidos y las condiciones de estanquei- dad necesarios en climas tan húmedos como este. La sorpresa le había saltado por la mañana en una comprobación rutinaria de conectividad y protección con la central en Madrid. La clave que le había proporcionado telefónica le abría un centro de datos llamado Zaratustra.


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Prudentemente había decidido olvidarse del tema por el momento y concentrarse en el res- to de sus tareas programadas hasta que dispu- siera de cierta intimidad antes de explorar lo que había encontrado.


Por la tarde, después de despedirse de su enla- ce en la zona, decidió coger un taxi y dirigirse a Bayona para visitar el Parador que le habían recomendado. Parecía mentira que ya bien entrado el mes de octubre la zona disfrutara de un día claro y soleado con más de veinticinco grados. De hecho conforme llegaba al pueblo todavía ha- bía gente tomando el sol en la playa de Las Américas. El Parador disfruta de un enclave paradisiaco. Situado en un pequeño cabo que se adentra en la bahía, sirve de protección na- tural para el pequeño puerto deportivo de la localidad. Su construcción sigue la línea de los Lujosos Pazos de la región donde la piedra es sobria y se utiliza para casi todo, no en vano Porriño y alrededores sigue siendo conocida por sus canteras y la calidad y variedad de sus piedras y mármoles. La decoración, como la de tantos otros para- dores, está formada por alfombras, sillones, cuadros, lámparas, antigüedades de todo tipo y cañones que irradian un cierto aroma a ran- cio pero que al mismo tiempo transmiten aco- gimiento y tranquilidad. La cafetería disfruta de una terraza con vistas a la Ciudad, a la playa de Las Américas y a


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