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Transfiere la iniciativa


La creativa analogía del mono en la espal- da se refiere – según explica Oncken – a la transferencia de iniciativa que un jefe puede ejercitar en sus subordinados y que jerarqui- za en cinco niveles crecientes:


1. espera hasta que te lo diga 2. pregunta antes de hacer 3. hazme una propuesta y, después, actúa 4. actúa, pero avisando simultáneamente 5. actúa autónomamente, e infórmame periódicamente


El jefe se ocupará de la asignación y control de las mismas.


Cuidado y alimentación de los monos


Para clarificar el proceso de asignación y control anterior el jefe necesita conocer y cumplir escrupulosamente las siguientes cin- co reglas:


Regla 1. Los monos deben ser alimentados o eliminados. De otra forma acabarían murien- do por inanición y el jefe perdería su tiempo valioso en actividades post-mortem o inten- tos de resurrección. Regla 2. La población de monos debe ser mantenida por debajo del umbral de tiempo que el jefe disponga para dedicarse a su ali- mentación.


Regla 3. Los monos sólo pueden ser alimen- tados mediante citas. Así el jefe controla me- diante su agenda.


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Regla 4. Los monos sólo pueden ser alimen- tados de forma presencial o por teléfono, nunca por correo (recuerda que con correo el siguiente paso sería del jefe). Regla 5. Cada mono deberá tener un tiem- po de alimentación y un grado de iniciativa asignados, en caso contrario existe el riesgo de que muera por inanición o acabe en la es- palda del jefe.


El comentario de Covey


Stephen Covey nos ayuda a situarnos en el contexto de aquellos años y nos recuerda que el estilo de dirección prevalente entonces era el de “ordenar y controlar”. Los jefes no se sentían autorizados para dar poder a sus empleados (empowerment), algo considera- do como arriesgado y peligroso. Por ello el mensaje de Oncken de devolver los monos a su propietario real significó un cambio de paradigma clave.


Aunque el estilo basado en dar poder a los empleados está cada vez más extendido, lla- ma la atención de Covey que aún hoy (escri- be en 1.999) existan tanto jefes que continúan practicando el estilo de “ordeno y controlo”.


Empoderar a tus empleados no es sencillo, por tanto, devolver el mono a tu empleado requiere asegurarte que lo quiere y que está capacitado. Y, además, empoderar significa desarrollar a tus empleados, lo que suele in- volucrar una inversión mayor de tiempo que resolverlo tu mismo.


Covey señala, además, que ha observado


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