¿Quién trabaja para quién?
Cuando un jefe adopta esta conducta pronto se encontrará con una manada creciente de monos adoptados que le robarán una gran parte de su tiempo, dificultando la atención a sus propios monos. Paco pronto se convier- te en un cuellos de botella, no da a basto y se siente desbordado. Empezará a alargar su horario de trabajo y más de un fin de semana se dedicará a cuidar y alimentar los monos de sus subordinados. Y lo peor es que con- forme más eficiente trate de ser devolviendo los monos adoptados, más monos le llegarán.
¿Cómo liberarte de los monos?
Oncken recomienda al jefe que se reúna con su subordinado y le transmita que… “en nin- gún momento, mientras te ayude en algún asunto o problema, tu problema se converti- rá en mi problema, ya que si el problema me perteneciera tú no tendrías un problema y, por tanto, yo no podría ayudar a una persona que no tiene ningún problema”. “Cuando nuestro encuentro termine, el pro- blema abandonará esta oficina de la misma forma en la que llegó – en tu espalda. Puedes pedir mi ayuda a través de una cita, y juntos decidiremos cuál es el paso siguiente y quién lo hará. En los infrecuentes casos en que el siguiente paso lo de yo la decisión también será conjunta”.
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