This page contains a Flash digital edition of a book.
como consecuencia alcanzar la excelencia.


MODIFICACIÓN DE CREENCIAS LIMITA- DORAS


Por último, la modificación de creencias limitadoras ha demostrado ser, tanto a nivel personal como profesional, una estrategia de crecimien- to rápida y efectiva. Serena Williams comentó tras la re- cuperación de su lesión que “el entrenamiento de *PNL ha creado un gran impac- to en mi vida, tanto dentro como fuera de la pista. Me ha ayudado a ver las cosas desde un punto de vista que me da fuerza, seguridad y confianza.


nas antes, durante y después de los partidos y se puede observar con cada uno de sus gestos o acciones que contienen un claro objetivo: optimizar su estado físico y emocional.


La Neurociencia es el ca- lentamiento para el cerebro antes de empezar un perio- do de alto rendimiento y si lo integras como parte de tu rutina de entrenamiento conseguirás mejorar tus há- bitos, tu comportamiento y


26


Numerosos estudios han demostrado que existe un impulso inconsciente que trabaja para comportarse consecuentemente con tus creencias. Seguro que al- guna vez has dicho que no podías ganar un partido y cuando saliste de la pista te has sentido liberado al confirmar tus afirmaciones con un “te lo dije”. Cuando tus creencias se confirman el mundo parece tener más sentido. Esta necesidad de certeza es tan poderosa que


inconscientemente el cuerpo y la mente se bloquean para reafirmar esas creencias limitadoras.


Por lo contrario, unas creencias potenciadoras y constructivas pueden liberar capacidades casi ilimitadas. Un ejemplo significativo es la recuperación de Rafael Nadal después de más de 7 meses sin poder competir y de sufrir constantes frustra- ciones por su lesión de ro- dilla. El manacorí ha vuelto a las pistas más fuerte que nunca alimentado por su fe en si mismo, su confianza en la recuperación y en el deseo de superación y éxito.


El mundo es de los soñado- res que creen poder cam- biarlo, como dijo Novak Djokovic “En mi caso, pue- do decir sinceramente que nada es imposible ... Cuan- do decidí que quería ser el número uno del mundo yo tenía siete u ocho años de edad, la mayoría de las per- sonas se reían de mí porque parecía que sólo tenía un uno por ciento de posibili- dades de conseguirlo, pero yo lo he logrado.”


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32