proceso de coaching con los chicos. Yo siempre contesto lo mismo, y es que difiere mucho dependiendo de la madurez e interés por el proceso del interesado. Al igual que cuando realizamos sesiones con adultos y con profesionales se requiere un interés y deseo de algún cambio significativo en su vida, identificado dentro de un objetivo, con los adoles- centes funciona de la misma manera. El primer paso es el deseo de modificación de algún ámbito que les genera, en la mayoría de los casos y utilizando sus propias pa- labras, “rabia, miedo, duda, frustración, inquietud”.
Quizás con ellos no sea tan sencillo el llegar a identificar ese objetivo inicial en térmi- nos SMART como lo es con los adultos, pero aquí toma un protagonismo especial el acompañamiento del coach desde un primer momento, generando confianza y cer- canía, y utilizando palabras y herramientas que les resul- ten familiares, como podría ser el uso de metáforas.
Mi experiencia me dice que, si bien desde la infancia se puede empezar a utilizar herramientas de coaching en la comunicación con los propios hijos, para comenzar un proceso como tal es re- comendable que el coachee haya adquirido una serie de destrezas acerca de su pro- pia autonomía, autoconoci- miento y autogestión, que con frecuencia comienzan a aparecer sobre los 13 o 14 años aproximadamente.
¿Cómo iniciar el proceso?
Al margen de la reunión previa con los padres, que suelen ser los que inicial- mente contactan conmigo para comenzar el proceso y para trasmitirme con sus propias palabras y deseos el tema a trabajar desde su punto de vista, es totalmente necesario mantener una se- sión previa al proceso con el propio adolescente; donde, en absoluta confidencialidad, pueda conocerle, explicarle con mis propias palabras en qué consiste un proceso de coaching, chequear el interés
miento de sus hijos, cuando ni siquiera se han molestado en hablar con ellos para tra- tar el tema conjuntamente, y para conocer sus propias ne- cesidades e inquietudes. De hecho he rechazado varios procesos donde se daba esta situación, y donde el fracaso del propio proceso estaba asegurado desde el primer minuto.
¿Qué se puede esperar de este proceso?
Varios son los beneficios que aportan a los adolescentes los procesos de coaching. En
y compromiso que puedo es- perar del joven y en la que le dé opción de trasmitirme su propia inquietud y el tema que quiera trabajar. Insisto e insistiré siempre en que, por más deseo que muestren sus padres, “NO HABRÁ PRO- CESO DE COACHING SI NO HAY INTERÉS POR PARTE DEL ADOLESCENTE”. No es in- frecuente encontrarme con padres que quieren cambiar a toda costa el comporta-
esa edad donde los cambios y las tensiones se suceden, y los modos de comunicación y comportamientos chocan continuamente con la edad adulta, se hace más necesa- rio el ser consciente de que las acciones que realizamos generan un impacto en el sistema en el que vivimos. Su tuviésemos que enu- merar dichos beneficios, yo diría que el proceso de coaching ayuda a los adoles-
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