This page contains a Flash digital edition of a book.
LUZ Y TINTA


...tengo la sensación de que no es una soledad asfixiante o convulsa, envuelta en la tristeza, sino la soledad buscada por quien pretende que sus pensamientos se hermanen con la natu- raleza y broten con los borbotones de la vida que a veces se agazapa en el recuerdo...


se detiene en esos espacios abiertos que señalaba, sí, pero a los que mira muchas veces a contraluz y sobre todo en atardeceres cálidos que nos pre- senta con toda la fuerza de ese ins- tante en que la luz se arrebola y los paisajes se tiñen de tonos purpúreos, adentrándose en el sortilegio de som- bras y misterios de la noche cercana. A veces los crepúsculos se adentran en ese peculiar espacio temporal que suele llamarse la ‘hora azul’, en el que las ramas de los árboles desnudos dan cobijo a pájaros solitarios, cambian- do el carmesí o anaranjado por ese virado azul que acentúa la soledad de muchas de sus tomas. Aunque tengo la sensación de que no es una soledad asfixiante o convulsa, envuelta en la tristeza, sino la soledad buscada por quien pretende que sus pensamientos se hermanen con la naturaleza y bro- ten con los borbotones de la vida que a veces se agazapa en el recuerdo, como en esos galpones y cobertizos abandonados que a veces nos retrata o como en esas composiciones, con un toque surrealista de fondo, en las que las sombras y las luces cruzan sus destinos para darnos un baño en esa soledad de fondo, enigmática y lúci- da, que despierta el pensamiento. Y una acción. Claro que sí. Aunque


Claudia se refiere a las acciones que incorpora a sus fotos —niños soli- tarios en la playa, escorzos de flores tomadas con el macro o un grupo de caballos pastando en el rastrojo…— y personalmente me fijo en la acción, las acciones informáticas de la propia fotógrafa sobre sus composiciones. Lo que distingue la fotografía de Allala —además de su personal mirada, esa visión de especial calidez con que se enfrenta a su mundo circundante, en el que parecen predominar los con- traluces—, es la perfecta edición de sus tomas a través del Photoshop, un programa que domina y con el que consigue que sus fotos adquieran esa impronta personal que las distingue y en las que el trabajo informático de fondo —invisible, por otra parte— viene a destacar el clima que pre- tende transmitir, y sobre todo la luz que se esfuerza en conseguir, reforza-


da por la técnica, pero sin claudicar nada más que a esa suerte de abra- zo lumínico con el que logra que sus composiciones sean algo más que una estampa estática para convertirse en algo vivo, un manojo de sugerencias


en la que la más importante, insisto, es esa soledad creativa en que la luz toma impulso para convertirse en lu- cidez artística.


FRANCISCO TRINIDAD 5


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54