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Un instante antes de capturar esta Cómo la hice Hace un tiempo subí a Moldeando


esta foto de una Mantis Religiosa”ata- cando a una mariposa. Hace unos días me avisaron de que quedó finalista en este Concurso de alcance mundial con el que Canon celebra los 25 años de sus Cámaras con sistema Eos. Solo son finalistas 30 fotos y ya se han re- cibido mas de 15.000, faltando varios días para que termine el mismo. La foto con la que he pasado a


formar parte de la lista de finalistas del concurso fotográfico de “Cómo la hice” fue tomada en el patio de mi casa en abril de este mismo año. Es el otoño en mi país y la escena fue cap- turada en la provincia de La Pampa, Argentina. La mantis religiosa de la foto es


una hembra, que a diferencia del ma- cho, tiene mayor tamaño y una panza


redondeada y prominente. El macho es flaco y de cuerpo simétrico. Cuando enseño la foto todo el


mundo da por muerta a la maripo- sa pero, por increíble que parezca, ésta escapó sin un rasguño. La ob- servación de los distintos ataques de la mantis me hacen presumir que más que atacar a la mariposa, la es- tudiaba como paso previo al ataque, el cual funciona, al menos por lo que he visto, con sus manos como pinzas o tenazas para inmediatamente, una vez capturada la presa, comenzar a devorarla.


Para mayor información sobre este evento fotográ- fico:


http://www.comolahice. com/2012/11/predator/.


imagen, en otra fotografía que con- seguí sacar, la mantis estaba elevada moviendo sus dos patas intentando intimidar a la mariposa y un poco más lejos de ella. Tal vez el tamaño de la mariposa o sus colores provocaron este estudio previo. La mantis fue subiendo por la


planta con movimientos firmes y to- mándose su tiempo. Tengo otra foto, la segunda de las siete que tengo en formato RAW, que me resulta graciosa. En ella la mantis mira a cámara como diciendo ‘no hagas ruido’. Para mí fue muy raro que la probable víctima no se alejara. No soy especialista en ab- soluto, solo un firme observador, pero da la sensación de que la mariposa tenía tanto miedo que eso mismo le impedía moverse, pese a las oportu- nidades que tuvo de hacerlo. He visto otros ataques de mantis religiosas a langostas en los que en ocasiones son cazadas y en otras escapan, pero es casi siempre en el momento preciso del ataque, como si la mantis hipno- tizara a sus presas.


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