¿Calladitos se ven más bonitos?
Sus padres y sus hermanas, el apoyo y el equilibro, el amor. María salió a la calle y contempló la luz del sol, cerró los ojos y dejó que el viento le acariciase el rostro mientras su mente se quedaba en blanco, mientras la preparaba para una nueva vida, la que ella pudiese forjar a partir de ahora.
La crisis económica se está convirtiendo en una huella imborrable para las personas que habitan en España. Una huella grabada a fuego desde que se levantan hasta que se acuestan.
Hoy María tiene 42 años y vive en un pueblecito
de unos 6.000 habitantes en pleno corazón de Espa- ña. Hoy su vida es otra, y sus hijos parece que tam- bién. Cada mañana se levanta muy temprano cuan- do aún los niños duermen. Su puesto de trabajo está a 160 kilómetros y hay que llegar a tiempo, pero no le da pereza el madrugar porque sabe que el trabajo pende de un hilo y puede volver al paro en cualquier momento. Hoy son 160 kilómetros, mañana pueden ser cinco, al otro 300, y al siguiente, quizás, puede que nada... - Y 160 kilómetros es mejor que no ha- cerse ninguno- piensa. Se asea, se viste, desayuna un café rápido y arranca el coche. En el trayecto hace balance: - ¿dejé todo listo? La comida preparada para cuando los chicos vuelvan del cole a medio día, la ropa preparada, el bocata de la merienda, la cita con el profesor, la llamada al dentista… - Parece que está todo correcto, pero siempre se acuerda de algo puntual a lo largo del día, con lo que, la llamada de teléfono para comprobar, está casi asegurada. Después de una jornada de trabajo, María vuel-
ve a recorrer los 160 kilómetros para llegar a casa. Como cientos, miles de ciudadanos en este país, es “mileurista” (su salario no supera los 1.000 € al mes) y ha logrado tener una habilidad especial para ha- cer “encaje de bolillos” con el dinero. Tiene que lle- garle para todo: sus hijos, la hipoteca, la cesta de la compra, las facturas, la gasolina, la letra del coche… Intenta mantener la cordura, ser buena administra- dora, buena trabajadora y buena madre a la vez. Pero es inevitable, en muchas ocasiones, no verse
18 Campaigns&Elections Junio 2011
afectada por una mala noticia. Hace pocos meses recibió la negativa: no hay becas para los estudios, ni ayudas en material escolar para sus hijos. Además, este invierno algo más crudo que el de otros años, ha tenido que hacer frente al pago de 600 euros aproxi- madamente de calefacción. La luz no para de subir y la gasolina tampoco. Sabe que apretarse aún más el cinturón puede darle un respiro, pero no por mucho tiempo, porque apenas le llega para ahorrar al mes. María reflexiona las posibles fórmulas que pue-
den dar con la solución. Pero sabe que la ecuación es complicada y que en pocos meses puede verse sin empleo. Sin empleo como más de 4 millones de per- sonas en España…
El silencio ante la crisis económica La situación de María es sólo un ejemplo más. Un ejemplo de millones en nuestro país. No cabe duda de que hay muchos más casos, incluso peores, mu- cho peores, donde ciudadanos no tienen absolu- tamente nada, tampoco esperanzas. Familias rotas donde ningún miembro tiene empleo. Jóvenes que han perdido la ilusión por estudiar porque, además de no tener ayudas, cuando finalicen sus estudios no tendrán ninguna oportunidad laboral. Los más des- favorecidos pasarán a llamarse la clase abandonada. Las ayudas al sector primario se han olvidado o pue- de que nos hagan pensar que nunca existieron. Los autónomos se sienten los hijos engañados del padre. La precariedad está a la orden del día y la economía sumergida para sobrevivir, también. La crisis económica se está convirtiendo en una
huella imborrable para las personas que habitan en España. Una huella grabada a fuego desde que se levantan hasta que se acuestan. La desafección polí- tica se ha pronunciado entre la población, no por los mensajes de los políticos, sino por su actitud donde el “y tú más” ya no tiene cabida en el razonamiento ni en la coherencia ciudadana. Una crisis económica heredada y con efecto
dominó, sí, pero donde todas las críticas apuntan hacia un solo responsable, hacia un solo partido: el que hoy gobierna. Ante este panorama, ya hay po- líticos de la oposición que han elegido como mejor estrategia política el silencio. Semana tras semana, en el Congreso de los Diputados, se debate el primer y segundo tema que más les preocupa a los ciuda-
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