This page contains a Flash digital edition of a book.
que yo te pedía y además si te lo pedía con amabilidad. Ahora también te he pedido algo y ha sido por favor. Lo he hecho con amabilidad.


- Es que eso pone en riesgo mi integridad física.


- Déjame entonces que te pida otra cosa. Voy ahora a tararear la música de la película de “Nueve semanas y me- dia” y en ese momento te pido que empieces a hacer- me un suave y provocativo striptease..... por favor... Tiroriroriro tirorirorá ........ Ante su sonriente inactivi- dad le pregunto - ¿Y ahora por qué no lo haces? ¿También te duele?


- Es que no le veo sentido - Ahora es que no le ves sentido......... ¿Cuán- tas excusas más vas a poner? -¿Cuál es la diferencia entre lo primero que te pido que hagas (ponerte de pie) y lo haces y lo segundo que te pido (darte cabezazos) y que no haces? - Que lo primero es lógico y lo segundo no. Respondió inmediatamente Carlos - Insisto.... En profundidad..... - Lo segundo no lo hago porque no quiero. - Esa es la respuesta correcta. No nos damos ni cuenta de que realmente somos libres para casi todas las cosas que hacemos en nuestra vida, pero nos llenamos de excusas justifi- cando todo aquello que hacemos y que nos desagrada como ir al trabajo cada día........ Porque hay que pagar la hipoteca........ O ir a comerme esa paella con el arroz pasado cada domingo a casa de mis suegros...... Porque me obliga mi mujer........ Hacemos lo que queremos y no hacemos lo que no queremos. Somos libres para tomar nuestras decisiones.


Carlos estaba mirando a Jaime todavía de pie, un tanto perplejo aunque con un leve movimiento de negación y con ganas de in- tervenir.


-¿Qué piensas sobre esto? - No estoy de acuerdo. Yo creo que hacemos muchas cosas que no queremos hacer. - ¿Como qué?


- No sé. Por ejemplo pagar im- puestos.


- ¿Quién te obliga a pagarlos? - Es mi responsabilidad y ade- más si no lo hago puedo acabar en la cárcel. - Ah, es cierto, déjame matizar mi razonamiento. Estamos con-


dicionados por nuestro entorno y en base a esos condicionantes actuamos. Hay gente que no quiere pagar impuestos y no los paga. Algunos defraudan y quedan impunes mien- tras que otros, efectivamente, acaban en la cárcel o pagando mayores cantidades de di- nero al fisco. Cuando tenemos en cuenta todos esos con- dicionantes, los valoramos, y finalmente to- mamos una decisión de actuación libremen- te. Unos en un sentido y otros en otro. Tú podías no haberte levantado cuando te lo pedí, sin embargo valoraste que intentaba demostraste algo y no te suponía mayor es- fuerzo. Podías no haberte levantado. Como aquel que no quiere ir a trabajar, si no va, su empresa no le manda a la Guar- dia Civil para traerlo arrastras. Eso sí, luego tendrá que justificar su ausencia porque si no lo hace asume el riesgo de ser despedido y quedarse sin trabajo. Y de hecho algunos lo hacen, es decir, un buen día deciden renun- ciar a su trabajo, dejarse coleta, ponerse un pendiente y vivir todo el año en condiciones básicas en La Cala de San Pedro del Cabo de Gata......... No estamos obligados, tan solo


27


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30