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del periódico.


Cada vez que decides enfocar tu atención en una tarea (experiencia) estás eligiendo no hacerlo en otras. Esa elección supone que tu consciencia va a estar ocupada en ella duran- te la duración de la misma y que, por tanto, vas a ingresar en tu conciencia el valor que le des a esa experiencia conforme evalúes su utilidad, belleza o placer.


Si esta lectura te lleva cinco minutos y, ade- más, como consecuencia de esa experiencia (lectura) eliges invertir otros cinco en re- flexionar sobre cómo estás viviendo tu vida, por ejemplo, podrías decir que has invertido diez minutos o un máximo de 75.600 bits. Si te lo has pasado bien en la lectura (“me parece inte- resante”) o has decidido cambiar algo de tu vida (“decido empezar a uti- lizar el criterio de valor de la experiencia como referencia principal para medir mi felicidad”) po- drías valorar esta experiencia como aceptable o valiosa, pero si consideras que “has perdido el tiempo” porque no te ha interesado o por- que no estás de acuerdo con su enfoque en- tonces es probable que el valor aportado sea nulo. Así es como tu inversión (de atención) genera ingresos valiosos o pobres.


Disponer de un propósito claro para tu vida, estructurado sobre la consecución de determi- nadas metas y objetivos, te permite disponer


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de criterios para seleccionar las experiencias que quieres vivir, es decir, escoger los ingre- sos que deseas realizar.


Si quieres incrementar el valor de tu vida de forma que el balance sea más positivo, es decir, si quieres aumentar tu balance de fe- licidad, necesitas maximizar el valor de tus experiencias, que es lo que constituye tu con- ciencia, y para ello es preciso que aprendas a gestionar tu atención.


Gestión eficaz de tu atención


GESTIONAR ACCIONES SIGNIFICA ASUMIR UNA POSICIÓN DE RESPONSABILIDAD


Lenta, pero continuamente, progresa la creen- cia de que lo que realmente necesitamos ges- tionar es lo que hacemos – nuestras acciones – frente a la creencia pre- valente, y en mi opinión ineficaz, de que lo que ne- cesitamos gestionar es el tiempo.


Ineficaz porque es impo- sible gestionar algo que es externo al individuo y que,


además, se mueve a velocidad constante. El tiempo es lo que pasa, inevitablemente, mien- tras tienen lugar nuestras experiencias (accio- nes). El tiempo pasa, igualmente, mientras realizas una u otra acción e, incluso, mientras eliges no hacer ninguna. La referencia de tus resultados (valor) no está en el tiempo sino en lo que has hecho: tus acciones.


Lo más relevante, en mi opinión, es que ges- tionar acciones significa asumir una posición


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