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pada y tuvo muchas dificultades para poder dormir. La conversación pendiente con su jefa para aclarar las partidas presupuestarias para las campañas de marketing, de las que ella es responsable, puede ser el principio del fin. ¿Cómo ha podido ser tan torpe? Como cada vez que Juanma la llevaba al tra- bajo, la conversación brillaba por su ausencia. Primero pusieron las noticias para escuchar “más de lo mismo”. Las elecciones a la vuelta de la esquina y Rubalcaba peleándose a dis- tancia con Rajoy. Todavía colea la visita del Papa y todos hacen cuentas a su manera de la rentabilidad del evento en tiempos tan difí- ciles como los que atraviesa el país en este momento. Al rato deciden sintonizar Cadena 100, al menos escuchan buena música y hay algunos espacios bastante entretenidos como “Quién te tienta a las nueve y treinta” de Javi Nieves y Mar Amate. Juanma detiene el coche a la entrada del edi- ficio mientras Nadia, en un acto automático, le da un beso en los labios y se despide de él. - Nos vemos esta noche. - Cuídate


Entrando en el edificio -Isabel ¿me abres por favor? Me he vuelto a dejar la tarjeta en el otro bolso. -Está bien pero ten cuidado por favor, ya sa- bes que no les gusta nada que vayamos abriendo sin identifi- cación. Ya en el vestíbulo para coger el ascensor -Joder es que no me acla- ro. ¿Cuál es el mío?.


Estos ascensores tan modernos, que como te


olvides de marcar previamente el piso al que vas y te metas en el primero que llega sabe Dios a donde te deja bajar. -Buenos días chicas. Siempre es de las últi- mas en llegar y se encuentra a varias com- pañeras en el open space con la mirada fija en sus pantallas. Algunas todavía se están po- niendo al día con el fin de semana o con las pasadas vacaciones. -Nadia!!-grita su secretaria-dice la jefa que va- yas a su despacho con el tema de las partidas promocionales. -Vale. Nadia llega a su mesa y recoge la car- peta para la temida conversación. Menos mal que lo dejó todo preparado el pasado viernes, si no, le hubiera tocado trabajar el fin de sema- na como tantas otras veces -Hola jefa, ¿qué tal el finde? -Los he tenido mejores. El sábado a las tres de la madrugada todavía estaba en San Rafael con la pequeña. No bajaba de 39 y medio y nos tenía preocupados. -¿Y que tenía? -Lo que siempre te dicen cuando no saben lo que es. Un virus. Apiretal, baños de agua tem- plada si no le baja la fiebre y que volviéramos si seguía igual el domingo. Menos mal que al día siguiente amaneció más espabilada. -¿Y tú? Le devuelve la pregunta su jefa por parecer amable -Un aburrimiento. Cena con amigos el sábado para oír las mismas tonterías de siempre y tar- de de sofá y televisión el domingo. -Bueno. Tienes preparado eso -Sí pero hay un problema - ¿Qué pasa? No me asustes -Finalmente no podemos contar con Fernando Alonso. Cuando parecía que todo estaba ce- rrado, su Manager se descuelga con que tie- nen un acuerdo cerrado con Shiseido y tienen una cláusula de incompatibilidad -No me jodas Nadia. No me puedes hacer esto. Ya te pasó el año pasado con la Preis- ler y la vuelves a cagar. Sabes que aunque el tema no estaba cerrado tenía a todo el comité de dirección con los ojos como platos porque


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