CONTRA INCENDIOS
tras que en otros países deben hacer cumplir con la norma 300.21, mientras que sus reglamentos locales también lo demanden. Uno de los métodos para limitar la
propagación de un incendio en una es- tructura, es dividir su interior en com- partimentos utilizando barreras contra el fuego. Sin embargo es importante precisar que estas barreras “sólo retra- sarán la propagación del incendio des- de el área donde se ha producido, hasta otras partes de la estructura siempre y cuando estén correctamente construi- das y mantenidas, así como cuando sus huecos o aberturas estén protegidas adecuadamente”. Es frecuente que los productos no
quemados procedentes de la pirolisis -es decir, la descomposición de un com- puesto químico por acción del calor de los materiales-, se desplacen fuera del área donde se han producido, se mez- clen con el aire y entren en ignición. Esta propagación de las llamas puede ocurrir, incluso, sobre superficies no combustibles. Las llamas pueden ca- lentar los acabados interiores hasta un punto en que se desprendan productos de descomposición por pirolisis, misma que también entrarán en ignición y con- tribuirán a la intensidad de propagación de las llamas. Por lo tanto, es imprescindible man-
tener adecuadamente protegidos los huecos existentes en las barreras (ver NFPA 221, Standard for Fire Walls and Fire Barrier Walls) contra el fuego, a fin de contenerlo hasta que comiencen los trabajos de extinción del mismo. En este particular, parte de la responsabilidad recae sobre un inspector, al asegurar la correcta protección de estas aberturas.
Métodos y Selección
Existen diversos métodos para la pro- tección de huecos en barreras cortafue- go. El método seleccionado dependerá del tipo, función y configuración de la abertura. Entre las medidas de protec- ción típicas están los cortafuegos, las construcciones resistentes al fuego y las puertas y vidrios especiales, aún cuando pueden requerirse otras formas de pro- tección para problemas especiales. Los muros cortafuego pretenden
mantener la integridad estructural per- maneciendo estables en caso de desplo- me del edificio, como resultado de un incendio incontrolado en cualquiera de los lados del muro. La estabilidad de los muros cortafuego dependerá siempre de la estructura del edificio. Las aberturas sin proteger en suelos
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y techos, denominadas huecos verticales pueden favorecer la propagación de un incendio entre pisos. Los huecos que se crean en suelos y techos debido al paso de cables, ductos y tuberías, permiten la propagación del fuego y de los humos a través de los pisos. Uno de los méto- dos utilizados para protegerlos consiste en disponer elementos de tamaño ade- cuado a la tubería, ducto o cable, que contienen un compuesto orgánico que se expande al ser calentado, producien- do un sellado de la penetración. Otro método de sellado supone el empleo de espumas resistentes al fuego, materia- les calafateados diversos y otros com- puestos aplicados en el lugar necesario. También existen bolsas de materiales resistentes al fuego, que se colocan al- rededor de las tuberías, cables o ductos de penetración. Cuando se exponen a un incendio, estas bolsas se expanden y funden previniendo el paso de los pro- ductos de combustión. Cuando ductos o tuberías de plásti-
co, atraviesan un muro cortafuego, se derretirán creándose una penetración mayor. En algunos casos pueden utili- zarse tuberías no combustibles en los lugares de paso. En otros casos será necesario emplear sellados especiales, tipo “intumescentes”, que se expandirán como consecuencia de su exposición al fuego. Muchos de estos materiales han sido aprobados según diversos ensayos, y pueden proporcionar una protección adecuada si están instalados y manteni- dos correctamente.
Los objetos que penetran deben so-
portarse adecuadamente para que no ejerzan tensiones mecánicas sobre el sellado que podrían desplazarlo de la abertura. Cuando las penetraciones se realizan de forma temporal, suelen ob- viarse los sellados de los huecos. Hay que estar alerta de estas situaciones. A veces los ductos de instalaciones quedan abandonados por encima de los falsos techos y pasar inadvertidos durante las inspecciones. El inspector debe conocer estas ubicaciones, ocultas pero accesi- bles, para no olvidarlas en la inspección. Suele ser frecuente que los ocupantes mantengan abiertas, para su comodidad, las puertas de las cajas de escalera. La presencia de bloques de madera, cuñas o trozos de cuerda, próximos a las puer- tas resistentes al fuego, indican que los ocupantes las mantienen abiertas. Este hecho, por supuesto, anula su función de protección y debe corregirse inme- diatamente. Si no es posible mantener las puertas permanentemente cerradas, se dotarán de una serie de dispositivos electromagnéticos que aseguren su cie- rre en caso de incendio.
Aberturas horizontales
Las aberturas producidas en muros y tabiques, denominadas “horizontales”, permitirían, si no se protegen, la propa- gación de un incendio en el plano hori- zontal a través de la planta de origen. En particular, deben protegerse los pasillos, no solo por ser una vía horizontal de propagación del incendio, sino porque
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