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Chile


El mercado de apuestas —o juegos de azar (gambling, en la literatura)— se ha transformado profundamente durante las últimas dos décadas. Durante largo tiempo, apostar estuvo asociado a espacios físicos específicos, como casinos, hipódromos, agencias de lotería o salas de juego autorizadas. Esa imagen, sin embargo, ya no describe adecuadamente el fenómeno. Una parte creciente del mercado opera en línea, está disponible a cualquier hora y puede utilizarse desde prácticamente cualquier dispositivo conectado a internet.


Este cambio responde a la convergencia de tres procesos. Primero, el vínculo entre el deporte profesional y las apuestas se volvió más intenso, no porque sea completamente nuevo, sino porque hoy se expresa en patrocinios, publicidad, transmisiones, datos en tiempo real y estrategias de captación de usuarios).


Segundo, la masificación de internet, los teléfonos inteligentes y los medios de pago digitales permitieron que el juego dejara de depender de recintos presenciales y pasara a for mar parte del consumo cotidiano en línea.


Tercero, la publicidad de las apuestas se expandió hacia medios digitales, eventos deportivos, redes sociales y plataformas de streaming, aumentando la exposición a potenciales jugadores


El mercado de apuestas ya no puede entenderse solo como una actividad presencial. La expansión de internet, los teléfonos inteligentes, los medios de pago digitales y la publicidad deportiva trasladó parte relevante del juego de azar hacia plataformas online.


Chile reguló históricamente el juego mediante autorizaciones parciales: hípica, loterías, casinos municipales y casinos bajo la Ley N.º 19.995. Ese diseño permitió ordenar segmentos específicos, pero quedó tensionado frente a un mercado digital transnacional.


El juego de azar es un problema de política pública, no solo una actividad recreativa. Involucra recaudación fiscal, competencia entre operadores, protección al consumidor, prevención de lavado de activos, integridad deportiva y riesgos asociados al juego problemático.


El mercado online no autorizado se ubica en una zona compleja: no forma parte del mercado autorizado, pero tampoco ha sido desplazado de manera efectiva. La Corte Suprema ha declarado legales las apuestas online no autorizadas, mientras persisten dificultades prácticas de fiscalización, persecución penal y control de dominios.


En 2025, el mercado regulado registró ingresos brutos del juego por $787.281 millones (0,23% del PIB) y generó $148.712 millones en recaudación específica asociada al juego de azar, sin considerar IVA ni impuesto a la renta. Cerca del 70% del mercado regulado corresponde a casinos físicos.


Este informe estima el mercado online no autorizado como la brecha entre la tendencia contrafactual del mercado regulado y sus ingresos efectivamente observados. En 2025, esa brecha alcanzó $431.489 millones (0,13% del PIB), es decir, poco más de un tercio de la industria.


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Bajo una tasa específica de 20% sobre ingresos brutos del juego, la pérdida potencial de recaudación sectorial asociada al mercado online no autorizado se aproxima a $86.298 millones en 2025.


Existe una fuerte divergencia sobre el tamaño real del mercado online


Las estimaciones disponibles sobre el tamaño de este provienen de distintas fuentes. Algunas corresponden a estimaciones elabora das por organismos públicos, mientras que otras provienen de estudios realizados por consultoras por encargo de actores involucrados en la discusión regulatoria. En conjunto, estas estimaciones muestran una elevada dispersión.


La Superintendencia de Casinos de Juego ha estimado ingresos brutos entre US$130 y US$170 millones anuales; H2 Gambling Capital, en un informe encargado por la Asociación Chilena de Casinos de Juego, estimó ingresos de US$380 millones en 2024, cifra que habría escalado a cerca de US$650 millones en 2025, con proyecciones de superar los US$1.400 millones hacia 2030 (Ministerio de Hacienda 2024); mientras que Yield Sec, por encargo de la Agrupación Chilena de Plataformas de Apuestas en Línea, estimó un mercado del orden de US$3.100 millones para 2024 (Ministerio de Hacienda 2024; Yield Sec 2025).


Esta divergencia —un rango de más de veinte veces entre la estimación mínima y la máxima— ilustra la ausencia de una medición independiente y replicable para Chile, y motiva la estimación propia que se presenta en la sección 5, donde estas cifras se retoman como puntos de comparación. Además, la regulación implica costos institucionales asociados al fortalecimiento de la nueva Superintendencia, al monitoreo de plataformas y al bloqueo de sitios ilícitos. También deben considerarse los posibles costos sociales del juego problemático, que algunos estudios presentados en el Congreso han estimado entre US$800 y US$1.200 millones anuales.


*Estudio publicado por: Andrés Araya, Fabian Belmar, Xiomara Kuwae y Sebastián Aliaga.


IMAGE: Ingresos brutos del mercado regulado, tendencia contrafactual y brecha estimada del mercado online no autorizado, 2011-2025.


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