EDITORIAL ¿De qué te vas a disfrazar este año durante el Carnaval? Jorge Salinas
Esta fiesta, que se ha convertido en atracción turística en ciudades como Río de Janeiro, Venecia o Tenerife, tiene un probable origen en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Lo que quizá menos gente sabes es que el término “carnaval” proviene del latín
medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma. Con más de cinco millones de parados al cierre de 2011, mucha gente se ha quitado de comer carne, pero no porque adelanten su carnaval, ni porque sean veganos o vegetarianos, sino porque no pueden pagarla y en su lugar consumen alimentos más asequibles a sus precarias posibilidades económicas. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Qué hacemos desde los ámbitos de poder de las empresas? ¿De qué se disfrazan y qué esconden los líderes y directivos que manejan las organizaciones? Algunos están evitando la respons(h)abilidad, probablemente porque no han desarrollado la “habilidad para responder” ante este tipo de circunstancias. Otros ni tan siquiera son conscientes, o si son conscien- tes no toman conciencia. Ser consciente es darse cuenta de algo, lo cual no significa que hagamos algo al respecto. Si verdaderamente accionamos una vez nos hemos dado cuenta de algo, ahí es donde tomamos conciencia. Otros, sin embargo, miran desde su atalaya o desde su jaula de oro lo que está pasando, como observadores impávidos de algo que le es ajeno. Al igual que en las empresas con las que trabajo, la clave de la superación está en el compromiso. Pero no en el compromiso con los valores de la organización de la que cobro, sino en el compromiso conmi- go, con mis propios valores y en cómo los alineo con esa organización. Hace unos meses la directora de marketing de una de las compañías con las que trabajo, me pidió que facilitara un evento para trabajar “el desapego a la marca” de los componentes de su equipo. Yo no daba crédito a su petición y pensé que algo estaba interpretando mal. Cuando ella se ratificó en lo que había dicho le pedí que me lo “pasara a limpio”. Había algún borrón que me impedía entender el texto com- pleto. Lo habitual es que me pidan que ayude a “la comunión” de los profesionales de una organización con una marca y los valores que la misma predica. Con mucha sencillez me dijo que lo que más le importaba era que cada uno sudara los colores de su propia marca desde la congruencia de lo que habían elegido y lo que querían para su proyecto profesio- nal, en el convencimiento de que si las personas sienten la libertad y asumen la responsabilidad de su propia elección, el compromiso será absoluto. Cuando creen que pelean por otros, las posibilidades de desaliento, de falta de coincidencia y las dudas de lo que hacen, ponen en riesgo su compromiso con la organización. Os invito a revisar los anclajes de vuestro compromiso, y si los encontráis, explorar como alinearlos con una situación que necesita valentía y creatividad para consolidar la sociedad del bienestar. Os deseo un disfrutado Carnaval
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