atesora
vante y necesario, que en nuestra frenética sociedad cada vez nos cuesta más ejercitar. Algunos afirman que no tienen tiempo para “eso”, pero cuando lo tienen (por ejemplo a la hora de dormir) tienen serias dificultades para lograrlo. Podemos utilizar una sencilla analogía para entender esto: si alguien decide ir al gim- nasio a levantar pesas para mejorar su for- ma física, no puede estar levantando pesas (o corriendo) durante todo el tiempo, tiene que dejar tiempo para que se mantenga y se reponga el tejido muscular. Cuando some- tes los músculos bajo un stress particular, el cuerpo construye más masa muscular para poder responder ante ese stress continuo. Ahora bien, mucha gente piensa que es el he- cho de estar levantando pesas lo que les hace desarrollar más músculo, cuando de hecho es el propio cuerpo que durante su recuperación construye tejido muscular para “enfrentarse” a la siguiente sesión de pesas. El tejido mus- cular no podría construirse cuando el múscu-
lo está sometido bajo stress, sólo se regenera y se fortalece cuando está en reposo, relaja- do, preparándose para el “stress siguiente”. Algunas personas se frustran por que a pe- sar de ir 6 veces a la semana al gimnasio sus músculos no crecen, cuando el problema es precisamente la frecuencia con la que lo rea- lizan.
Esta sencilla analogía física, refleja, por tan- to, que estamos haciendo mucho, cuando aparentemente no hacemos nada. Con ello no queremos decir que todos los nadas sean buenos, de la misma manera que no todas las actividades en las que nos involucramos en el día a día son relevantes o útiles. Dise- ñar “momentos nada” probablemente sea una de las formas más fáciles de estimu- lar nuestro pensamiento creativo y activar nuestras ideas outside the box. A lo largo de la historia, muchos de los avan- ces más relevantes han sido creados en esos “momentos nada”, fuera de la actividad que podríamos considerar ordinaria, probable- mente el equilibrio entre los periodos de fuerte actividad y los de reposo, son uno de los aspectos clave a gestionar.
Si nos diéramos más permiso para practicar y aprender el “hacer nadas” útiles, seríamos mucho más productivos y eficaces. ¿Una pa- radoja? quizás, pero en ocasiones es impor- tante tenerla en cuenta.
Es importante enfocarse en nuevas áreas para abrir nuevas posibilidades en aque- llos aspectos que normalmente tendemos
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