“No tengo tiempo para hacerlo todo” y “la enorme cantidad de cosas pendientes me pesa como una losa y, lo que es aún pero, cada vez es mayor”.
Algunos llegan con algún autodiagnóstico: “mi problema es la falta de priorización”, “no se planificar eficazmente”, “planifico y priorizo pero al final del día no he realizado ni la mitad de lo que me había propuesto… y eso me desanima mucho”, “trabajo sin pa- rar once horas y no doy abasto, lo he intentado todo y ya no se qué puedo probar”, “llego a casa tarde y cansado, mi vida fami- liar se está resintiendo, me pro- puse llegar a las siete y media y no lo he conseguido”, “creo que procrastino este tipo de tareas y decisiones”, “he intentado incluir en mi agenda el ejercicio físico, citas con mis amigos y aficiones y sólo funcionó una semana”, “parece que lo mío es workaho- lismo”, “necesito fortalecer mi resiliencia”…
Las buenas noticias
No cabe duda que las necesidades del trabajo colaborativo han aumentado notablemente y de ahí las necesidades de compartir informa- ción y construirla conjuntamente. El desarro- llo de las herramientas de comunicación que hemos reseñado y de las que llegarán en los próximos años nos ayuda notablemente si sa- bemos utilizarlas estratégicamente.
El principal desafío al que nos enfrentamos 10
productividad para ti… y en el infrecuente caso de que dispongas de una, posiblemente no te sea útil y necesites otra. ¿Por qué no ha- ces la prueba de preguntar a diez personas de tu empresa su definición de productividad? (anótalas y sorpréndete)
De la misma forma en la que algunas empre- sas ya han instaurado la costumbre de vestir informalmente los viernes, podrían plantear- se, por ejemplo, que los jueves por la mañana
es, precisamente, que hemos recibido las he- rramientas pero no el entrenamiento en su utilización estratégica. Sabemos cómo fun- cionan (son muy sencillas) pero no hemos aprendido el “para qué”, el “cuándo” o el “dónde” usarlas.
El problema no es de las reuniones o del co- rreo-e. Es el uso que les das lo que te genera el problema. El problema no es la cantidad de tareas que quieres (o tienes que) hacer. Tu problema es que no posees una definición de lo que es
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