UN DERECHO VIOLENTADO EN LA CENTROAMÉRICA RURAL ACCESO A LA SALUD
Comunidades rurales de cuatro países -El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua- nos revelan los déficits en salud de la población más vulnerable de Centroamérica. Una región golpeada por la pobreza, los conflictos internos y los desastres naturales. Trabajamos para revertir esta situación.
C
entroamérica se caracteriza por contar con más de 38 millones de habitantes, el 40% de los cuales vive en zonas rurales. Lugares donde se concentra la pobreza
y la marginación social, particularmente para las mujeres, los niños y las niñas, y la población indígena.
La ruralidad de estos países es sinónimo de inaccesibilidad y aislamiento. Muchas de las comunidades se encuentran a varias horas de distancia del establecimiento de salud más cercano y, en muchas ocasiones, los caminos que tienen que recorrer son impracticables. A veces, las personas enfermas o en situación de riesgo, tienen que ser trasladadas en mula, a hombro o en camilla al centro de salud más próximo, que puede estar a una distancia de cinco horas a pie. Y no siempre se llega.
Este aislamiento, unido a la falta de recursos económicos y a la escasez de actividades productivas -la mayoría vive en condiciones de extrema pobreza, trabajando en la agri- cultura de subsistencia-, ha agudizado su vulnerabilidad respecto a la salud, la educación y otras determinantes po- líticas, económicas, culturales y sociales. Gran parte de esta población, que tiene altos índices de analfabetismo, ni tan siquiera conoce que tiene, no sólo Derecho a la salud, sino también a la educación o a tener una vida digna.
Se necesitan hasta cinco horas para llegar al centro de salud más cercano
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La situación se recrudece con las poblaciones indígenas, especialmente maltratadas y marginadas, sin derecho, ni tan si quisiera, a la tierra. Domingo Sánchez, líder indígena Ixhil y Coordinador General de la red CNPRE, organización colaboradora de la Fundación Anesvad y de FIECA en Gua- temala, señala que “las poblaciones indígenas no conocen sus derechos más básicos en cuento a la tierra, la educa- ción o la salud. Por ello, es importante concienciarles para transformar las políticas que discriminan”.
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