apropiadas en este pe- ríodo de incertidumbre y sólo un 14% cree en la ética y honestidad de sus líderes. También señalan que sólo un 12% de los empleados se sienten genuinamente escucha- dos y atendidos por sus Jefes y un escuálido 7% de los empleados creen que las acciones de sus directivos son completa- mente coherentes con sus palabras. Otro dato que invita a la reflexión es que sólo el 14% de los empleados afirma que sus valores están alinea- dos con los de su empre- sa.
Aunque casi todos sa- bemos que nosotros nos valoramos por nuestras intenciones y los demás nos valoran por nuestras acciones la diferencia entre la opinión de los Jefes y los resultados de estos sondeos son tan brutales que parece pertinente, o más bien necesario - incluso crítico - que el Jefe se lo haga mirar por si se le estuviera escapando algo.
¡Hola coaching!
El coaching ejecutivo aterriza en España con el nuevo siglo. Antes – fase embrionaria - existía
una incipiente activi- dad realizada por unos poquísimos coaches, proto-coaches y pseudo- coaches que se centra- ba principalmente en la aplicación de este servi- cio al liderazgo y, obvia- mente, los clientes eran algunos altos directivos de unas pocas empresas (los Innovadores).
La segunda mitad de la década pasada y lo que llevamos de ésta refleja el recorrido por la fase de crecimiento tempra- no y la adopción por un mayor, y más variado, tipo de personas: Direc- tivos y Jefes principal-
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