mineros asturianos
oria es un e guerra
una jornada de huelga general que paralizó las comarcas mineras; todas las mañanas aparecen barricadas en distintos puntos de la región que re- cuerdan que el conflicto permanece activo; y, desde hace una semana, una columna de mineros avanza, jornada a jornada, hacia Madrid para expresar su protesta en las entrañas mismas de una toma de decisiones insensible con un problema que ha generado precisamente la falta de sensibilidad. Otras tantas columnas de mineros marchan al unísono des- de León y Aragón con el objetivo de llegar juntos a la capital el 11 de julio, si antes el Gobierno no da su brazo a torcer, lo que parece difícil dada la cerrazón y prepotencia de su mayoría absoluta. Aunque no será imposible: más recio, más rocoso y sobre todo más amenazante se mostró el fran- quismo en todo momento y, sin em- bargo, hace cincuenta años se abrió la posibilidad de socavar sus cimien- tos con aquella huelga que en nada se parece a la actual, ni en el fondo ni en las formas, pero que sirve como estímulo para un órdago a la grande que se siente ganador.
Y ello a pesar del silencio ominoso de los medios de comunicación nacio- nales que ocultan la noticia para no desgastar más al gobierno ante una opinión pública que debiera sentirse culpable de su deriva, al menos por omisión, pero que no podrán impe- dir la marcha animosa de los mine- ros hacia Madrid y, con ellos, la de las cuencas mineras hacia un futuro que en estos momentos se les niega como antaño se les negó sin que por ello ni los mineros ni las cuencas mi- neras se rindieran.
1Francisco Trinidad 37
Foto JOSÉ LUIS GARCÍA
Archivo ALBINO SUÁREZ
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