rida de un animal, y seguro que la estaba usando. Podía percibir el olor agrio y montés de la alimaña. Lancé una rama a la cueva, y esperé en silencio. Solo se escuchaban unos leves chillidos en su interior, intermitentes, como im- plorando algo, con miedo. Ahora, estaba seguro que la madre no estaba por allí, posiblemente estuviera cazando para alimentar a su prole.
Me acerqué, saqué la vieja linterna de petaca, y la luz penetró en la oscuridad. Cuatro pares de reflejos, devol- vieron la amarilla luz de la candela, y por un momento todo se hizo silencio. Yo actué rápido, la madre loba podría volver en cualquier momento. Fui sacándolos de dos en dos, sintiendo los alfileres de sus colmillos tratar de herir mis manos. Al final, cuatro lobeznos fueron depositados en el zurrón que llevaba para ello. Rápidamente me aleje del lugar, ahora sabia que es- tando lejos de la cueva, la loba no se atrevería a defender sus crías, pero si podría hacerlo en el momento de coger- las, y acelere el paso. La casa de La Puentepiedra, acoge ahora nuevos inqui-
linos, que se muestran desconfiados en su nuevo hogar. Los deposité en unas jaulas que tengo precisamente para ellos. En alguna ocasión llevé algún lobo a ferias y merca- dos, sacando buenos cuartos, por cierto. La mastina de casa, es muy buena, y los mira con cu-
riosidad, a veces me acompaña en mis incursiones, pero hace poco que parió dos perros y la dejo que los crie.
Ahora, tendrá que mostrarse generosa y acoger cuatro
bocas más, que seguro que lo hace, aunque habrá que aumentarle la ración.
Esta es la vida que me gusta, pero cuando me llegue la
hora, me gustaría reposar para siempre en estos montes, y que la gente se acuerde de mí. De Domingo el de los llobos.
1Monchu Calvo Exposición fotográfica de Salvador Gómez Sánchez
De los 3 al 31 de Julio de 2012 se podrá visitar en el Castillo de Villaricos de Cuevas del Almanzo- ra, en Almería (España) la exposición fotográfica de Salvador Gómez Sánchez, de la que su propio autor asegura:
“Como el fin de esta exposición es transportar al que la observa a su paraíso perdido, he selec- cionado una serie de 14 instantáneas de paisajes y situaciones “soñadas”, susurrándonos todas ellas al oído un mensaje de paz, tranquilidad y relax, mos- trando actividades no comunes en nuestro día a día, algo que en este momento que nos ha tocado vivir, viene bien, dejando a un lado los agobios de la economía, el trabajo y mil cosas más que nos afectan negativamente en nuestra vida.”
Más información en su web,
http://www.salvadorgo-
mezsanchez.com/?page_id=91
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