médicas, fisiológicas, posturales, psicológicas, análisis de sangre, de saliva, etcétera. Las tardes en Kurotel las
con
dedicábamos masajes
a la frecuentes,
hidroterapia, tratamientos con barro, masajes en silla, sauna y baños de vapor.
Kurotel tiene 35 acogedoras suites
para los huéspedes, y mi pareja y yo tuvimos la suerte de que se nos asignara una de las mejor situadas. Por uno de los lados disfrutábamos de un paisaje espectacular a través de la ventana y el balcón terraza, que ocupaba todo el ancho de la
suite.
Por el otro lado, las vistas daban a un pintoresco patio con una bonita fuente y la piscina de hidroterapia Kniepp, que se usa diariamente tras la caminata para
reactivar los pies cansados.
Nuestra suite era muy espaciosa, con el dormitorio separado de la zona de estar, vestidor, y no uno, sino dos baños completos. ¡El paraíso!
El personal de Kurotel está siempre a mano para informar o responder cualquier pregunta, ya que puede llevar unos días el acostumbrarse a cómo funcionan las cosas. Para mitad de semana ya nos considerabamos como parte de una familia. Con sus múltiples áreas de estar, llenas de elegantes sofás, chimeneas y televisiones comunitarios, pronto empezamos a sentirnos como en casa en el Kurotel. Aunque no hablo portugués, mis conocimientos de español me ayudaron a comunicarme con el personal. Lo descubrí tras un par de días; en caso de duda, hay que hablar en español. La mayor
parte
de las veces el personal brasileño me
comprendió Para los huéspedes norteamericanos o europeos,
perfectamente. internacionales, que
normalmente hablan inglés, uno de los miembros de la plantilla se encarga de ayudar con la traducción durante las citas con aquellos terapeutas o consultores que no sepan inglés.
Una de mis experiencias más destacadas en Kurotel fue la
cita de osteopatía
con Jacqueline, una fisioterapeuta y osteópata de la que recibí una consulta,
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análisis y tratamiento extraordinarios. No sólo fue capaz de identificar las zonas en las que mi cuerpo estaba descompensado y desequilibrado, sino que también detectó lesiones de hacía muchos años.
clase de yoga noté, al mirarme en el espejo,
desequilibrados; uno más alto que el
otro. Estiré y giré la columna y me incliné hacia delante y atrás varias veces, pero seguían igual. Tras una sesión
con a estar Durante mi primera que mis hombros estaban Jacqueline todo volvió equilibrado. En la siguiente
clase de yoga vi claramente que mis hombros estaban bien nivelados. Ella también aumentó la movilidad de mis tobillos y me preguntó si alguna
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relajación, baños
de
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