ra en el poema épico “La Odisea” de Homero, que relata las aventuras de Odiseo (Ulises), rey de Ítaca, durante su re- greso a casa al terminar la guerra de Troya.
Antes de partir para esa larga guerra, Odiseo encargó a su amigo Méntor la protección de su casa.
Méntor era hijo de Álci- mo y Asopis. Esta pala- bra griega se conforma a partir de “Men” que significa “el que piensa” y “tor” que es el sufijo masculino (“trix” es el fe- menino). Por tanto Mén- tor significa el hombre que piensa y Méntrix la mujer que piensa.
Muchos autores han transmitido la idea de que el personaje Méntor era un individuo sabio al que Odiseo confió el desarrollo de su hijo Te- lémaco durante la que sería su larga ausencia. Curiosamente, citan pasajes del poema en los que interpretan que
Méntor, en su relación con Telémaco, ejerce con eficacia los roles de sabio consejero, tutor, apoyo, guía confiable y modelo.
Suelen omitir que en esta obra el papel que desempeña el persona- je Méntor es, realmente, marginal. De hecho, uno de los papeles pro- tagonistas corresponde al personaje de la diosa Atenea (Minerva), hija de Zeus y diosa de la guerra y de la sabiduría, que es realmente la que desempeña los roles anteriores en favor de su favorito Telémaco. Para ello asume diferentes formas de animales y personas, incluyendo en (solo) dos ocasiones la de Méntor.
No existe ninguna cita en la que el personaje Méntor ejerza con Te- lémaco ninguno de los roles anteriores. Sí hay citas, por el contrario, que muestran la incapa- cidad de Méntor para desarrollar la autosufi-
Fénelon se inspiró en sus propias experiencias para diseñar sus personajes, ya que pasó bastante tiempo en una corte que le repugnaba por su lujuria, avidez de guerra y egoísmo
ciencia de Telémaco.
Tampoco citan que Méntor fracasó en el úni- co encargo que recibió de Odiseo: proteger su casa, es decir a su espo- sa y su riqueza. El poe- ma cita explícitamente la incapacidad de Mén- tor para desempeñar esas obligaciones que condujeron a la ruina de los bienes de Odiseo y al acoso de varios preten- dientes a Penélope, su esposa.
El Méntor de Fénelon
En 1689 el francés François de Salignac de La Mothe-Fénelon escribe “Les Aventures de Télémaque”, que se convirtió en la obra más famosa y re-editada del siglo XVIII, ejerciendo una significativa influen- cia en la pedagogía de la época. Fénelon era educador, escritor y arzobispo de Cambrai. Luis XIV le nombró tutor de su nieto el Duque de Borgoña, su heredero al trono.
Esta obra pretende ser una continuación de la Odisea de Homero, y constituye una crítica velada al absolutismo de Luis XIV –el Rey Sol– urdida en el relato de la instrucción por Méntor
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