Sala Informativa
corta, absolutamente corta), de acuerdo a los recor- ridos y a la información recabada, pueden personali- zarse por temas de interés específico de ese elector. Otra consideración a hacer es el de la “sincronización” de ambas, pues es la manera más eficiente de hacerlo. Por ejemplo, si en determinado momento la campaña tiene en el aire un comercial sobre el tema seguridad, la campaña de tierra debe tratar sobre el mismo tema. Es decir, el activista, el voluntario o quién haga las visitas debe hablar y contactar a los electores con el mismo tema, y el material impreso que entregue debe ser también sobre el tema de seguridad.
El siguiente punto a tomar en cuenta es el poder au- ditar el trabajo que se hace. Todo lo que se haga en una campaña debe ser perfectamente auditable. Si no es medible, probablemente no nos sirva. Debemos poder auditar y medir el impacto, la eficiencia y la cobertura que estamos teniendo en cualquier acción que desarrollemos, más aún en este trabajo de puerta a puerta, cara a cara.
Las nuevas tecnologías nos pueden ayudar mucho a hacer más eficiente nuestro trabajo y para ello, pro- gramas tan sencillos como Excel, si la campaña es pequeña y tiene pocos recursos, o algo muchos más sofisticado si así lo amerita la campaña, son impor- tantes para el desarrollo y seguimiento de este trabajo. Otras herramientas, sumamente económicas, fáciles de usar como internet, los e-mails, las paginas socia- les (Facebook, Twitter, entre otras) también se pueden usar para el contacto directo con el elector. Nuestro objetivo tiene que estar muy claro, no podemos llegar en nuestra primera visita a pedir el voto, eso no funciona. La idea aquí es que en reit- eradas oportunidades, por distintos medios (e-mail, correo, Facebook, Twitter, teléfono) podamos hacer “contacto” con el elector e “ir ablandándole”, para que, ante cada contacto, vaya recibiendo de manera más natural, con menos resistencia, nuestro mensaje, y llevarlo al punto de que resuelva votar por nuestra fórmula. Allí, en ese punto es en el que necesitamos a los electores. Pero eso no basta. Una cosa es que el elector tenga la “intención” de votar pero la “intención” debemos transformarla en “acción”. Para ello nuevamente el trabajo de tierra vuelve a ju- gar un papel preponderante. Si hemos hecho nues- tra labor, si hemos contactado reiteradamente a los electores, si hemos transmitido correctamente nuestro mensaje, y si este además es el correcto, si hemos ar- mado nuestra base de datos y tenemos perfectamente ubicado al elector y a donde debe ir a votar, no nos queda más que organizarnos para movilizarlos, es decir, concretar su intención de votar por nuestra fór-
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mula y que efectivamente lo haga.
A la gran mayoría de los ciudadanos no les interesa, agrada, ni importa la política, así que le toca a las cam- pañas generar el ambiente positivo, motivar al elector y darle las facilidades para que este vote. Si bien una buena campaña mediática puede ayudar y mucho en este sentido, nada podrá jamás sustituir el contacto directo, nada tendrá más fuerza, más im- pacto, mejores resultados que que el lector se sienta “tocado”, tomado en cuenta por la campaña y el can- didato, a través del contacto directo con el personal de la campaña y por cualquier medio alternativo, que le haga sentir al elector que él es importante, que él es “escuchado” y, sobre todo, que se preocupan por él y por su opinión. Por ello, el tema de entrenar muy bien al personal que hará el trabajo de tierra es fundamental, es primordial y es medular si queremos tener una campaña exitosa y triunfadora.
Otra de las grandes ventajas que tiene esta parte de la campaña radica en que con cuanto mayor tiempo de antelación la iniciemos, mejores resultados dará y sor- prendentemente será más económica. Pareciera con- tradictorio, pero no lo es. La razón es muy simple, si usted comienza un año antes, por ejemplo, para recor- rer varias veces todo el área de su interés necesitara un numero “X” de personal. Podrá hacerlo con más calma, con más detalle, y tendrá la oportunidad de ir corrigiendo errores y haciendo las visitas y los contac- tos más efectivos. Sin embargo, si usted comienza dos meses antes de las elecciones, necesitará mucho más personal, pues tiene menos tiempo para hacer varios recorridos y contactar varias veces a los electores. Hay una norma no es- crita, en la cual, en lo personal me inscribo, que dice que lo ideal es contactar al elec- tor por lo menos siete u ocho veces. Otra de las des- ventajas de hac- erlo a última hora es que, probable- mente, no tenga el tiempo para auditar, para cor- regir, así que su eficiencia puede ser menor. En conclusión, comience cuanto
“A la gran mayoría de los ciudadanos no les interesa,
agrada, ni importa la política, así que le toca a las campañas
motivar al elector para que este vote.”
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