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en portada Ejemplo


El pasado mes de mayo, los medios de comunicación se hi- cieron eco de la muerte del gato Meow, un felino que se hizo popular en Estados Unidos por su inaudito peso de más de 17 kilos. La causa de su muerte fueron complicaciones de salud provocadas precisamente por su obesidad, según anunció el centro de acogida de Santa Fe que cuidaba de él.


El animal estaba a dieta y ya había perdido un kilo, pero a mediados del mes pasado comenzó a sufrir problemas respi- ratorios y finalmente tuvo una parada respiratoria. Pese a las


gunos consejos que ayuden a mantener a los gatos alejados de malos hábitos. En algunos casos, los gatos pueden utili-


zar sus armas de chantaje emocional para conseguir más comida de la necesaria y, de hecho, esa comida es como un sustitu- tivo de otras carencias afectivas puntuales. A veces una sesión de caricias o de juegos puede ser una buena alternativa a una co- mida a destiempo. Tampoco debe desde- ñarse la opción del agua fresca para evitar que se encuentren con un cuenco vacío: los gatos necesitan un aporte hídrico, y si ven agua en él, seguramente podrán satis- facer su apetencia.


Los propietarios han de tener muy clara la diferencia entre lo que es una dieta de prescripción y un alimento de mantenimiento.


Seguimiento Tomar medidas para combatir la obe-


sidad de un gato es solamente el primer paso. El siguiente, que es igualmente im- portante, es continuar con las precauciones para que el animal no vuelva a ganar un peso excesivo. El seguimiento del estado del gato es básico, y no hay que dejarlo de lado en ningún momento, ya que las recaídas son fáciles. Una vez más, la intervención de un pro-


fesional es ineludible, ya que cada gato tiene sus propias características. Tampoco hay que ser impaciente, porque ya se ha dicho que una pérdida rápida de peso pue- de resultar fatal en un gato, con lo cual el remedio sería peor que la enfermedad. Los alimentos de mantenimiento son


una buena opción complementaria con los cuidados que se le den al gato. Esto, unido a un buen calendario en el que se vayan anotando las evoluciones en su estado fí- sico, son fundamentales para alcanzar el objetivo deseado. Por supuesto, no debe esperarse un mi-


lagro cuando se pone a un gato a dieta para que rebaje peso. Sin embargo, tam- poco debe esperarse un tiempo excesivo para ver los resultados: en un plazo de seis a ocho meses los planes diseñados por un veterinario para controlar el peso del animal deberían haber dado ya su resultado. Este plazo, no obstante, tampoco ha de ser toma- do como una norma general, y no hay que olvidar afrontar cada gato de manera indi- vidual. En cualquier caso, los esfuerzos por parte de los propietarios siempre merecerán la pena, ya que al fin y al cabo se trata de la salud de su animal de compañía.


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numerosas pruebas y tratamientos realizados por hasta cuatro veterinarios, el animal murió. El gato se había convertido en toda una celebridad y había aparecido en diversos progra- mas de televisión.


En una nota publicada en su muro de Facebook, el albergue aseguró que “siempre estaremos agradecidos por la atención que Meow ha provocado sobre la obesidad de los animales domésticos”. Según algunos especialistas, el peso del gato correspondía al de un hombre de 300 kilos.


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