DOSSIER
manda del agredido, o del fiscal, si tuviera conoci- miento del hecho. Con esta situación de impunidad entre jugadores, entrenadores, presidentes, árbitros y tribunales, resulta curioso que si se desata una si- tuación violenta entre los espectadores busquemos sólo medidas paliativas, policiales y pensemos en blindar los estadios. Para que uno pueda ir al fútbol con sus hijos pensando que se trata de un espectá- culo como cualquier otro, sin el miedo a que se de- sencadene una batalla campal a nuestro alrededor, es necesario que todos estos elementos citados an- teriormente funcionen: prensa, jugadores, entrena- dores y la justicia deportiva y ordinaria.
DEPARTAMENTOS DE SEGURIDAD Así pues, la seguridad de los clubes es el último es- labón de una cadena que hay que trenzar mucho antes. Si es verdad que el fútbol es un espectáculo como cualquier otro, debemos pensar a quién co- rresponde fijar las medidas de seguridad. No espe- ramos que un teatro esté lleno de policías por si a alguno de los espectadores no les gusta la obra, pero sí estamos acostumbrados a que haya vigilan- tes bien situados atentos a lo que pueda suceder. La seguridad en los estadios de fútbol, al tratarse de un espectáculo con ánimo de lucro, debe ser res- ponsabilidad del organizador del espectáculo por lo que su gestión debería corresponder a la seguridad privada. La seguridad privada es, como cooperadora de la seguridad pública, fundamentalmente una se- guridad preventiva; para que esta seguridad preven- tiva sea eficaz se debe hacer un estudio de los factores que intervienen en el espectáculo, estadio, espectadores, jugadores y directivos.
Hay que conocer perfectamente el estadio y, poste- riormente, disponer las medidas de seguridad, tanto electrónicas como humanas, precisas para una vigi- lancia exhaustiva de accesos, pasos obligados y en el interior del estadio y ¿quién debe hacer todo eso?, la seguridad privada. Lógicamente, los estadios de fútbol, sobre todo de primera división en los que po- tencialmente existe mayor riesgo, deberían tener (al- gunos ya lo tienen, pero pocos) un departamento de seguridad al frente del cual debe figurar un director de seguridad. Este departamento y más concreta- mente el Director de Seguridad que debe estar inte- grado en el máximo nivel organizativo, es clave para desde el conocimiento profesional conseguir la má- xima prevención posible sobre la violencia en los es- tadios de fútbol como riesgo fundamental generado por el espectáculo. Hasta ahora hemos considerado dos acciones que son importantes para la seguridad privada dentro de los estadios de fútbol. Una es la adecuada dotación de sistemas de seguridad y otra
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es la implantación en la organización del director de seguridad que además es responsable del funciona- miento de dichos sistemas y de la coordinación del personal de seguridad privada.
Actualmente, al contemplarse los medios humanos, la seguridad pública interviene conjuntamente con seguridad privada en este tipo de acontecimientos deportivos, pero al ser espectáculo con ánimo de lucro, indiscutiblemente llegará el momento que tam- bién todo el personal en el interior de los estadios será de seguridad privada. Todos sabemos que la seguridad privada es complementaria y subordinada a la seguridad pública pero la concurrencia en de- terminados eventos genera un gran problema por cuanto las medidas de protección individual, de que disponen uno y otro personal, son claramente des- favorecedoras para el personal de seguridad privada y, sin embargo, a su actuación debe ser igual de
Si es verdad que el fútbol es un espectáculo como cualquier otro, debemos pensar a quién corresponde fijar las medidas de seguridad
contundente y eficaz que la del personal de seguri- dad pública. En este tema es urgente buscar una so- lución que, dejando al margen las limitaciones debidas a la uniformidad, busque una protección real y en igualdad de condiciones de aquellos a quienes prestan su colaboración para garantizar la seguridad de un espectáculo que por muchos y variados fac- tores se ha convertido en una ocasión de riesgo ex- tradeportivo. Resumiendo, la seguridad en los estadios de fútbol depende actualmente en gran me- dida de la seguridad privada que coopera con la se- guridad pública en la prevención de hechos delictivos, pero creemos que en un futuro no muy le- jano pasará a tener esta responsabilidad en exclusiva por aplicación del criterio cada vez más difundido de que la organización debe garantizar la seguridad de los recintos en los que se desarrollan éste y cualquier otro acontecimiento de masas.
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*Presidente de la Federación Empresarial de Empresas de Seguridad
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