DOSSIER
entonces comenzaría a gestarse su salida de Colo Colo. A una cuadra del recinto, su auto fue intercep- tado por otro vehículo ocupado por cuatro integran- tes de la “Garra Blanca”, la barra brava del club, que está enfrentada desde el año pasado con la directiva. La conversación fue relajada y en buenos términos. Tres días después, el tono de los barristas se tornó violento. Apenas se hizo pública la situación, Muñoz empezó a recibir amenazas telefónicas. “No me hago responsable de lo que te pueda pasar”, le ha- bría dicho Francisco Muñoz, mejor conocido como “Pancho Malo”, líder de la hinchada alba. “Me dijeron que me iban a pegar si no pedía disculpas públicas”, reconoció Muñoz en una comentada entrevista que hizo intolerable una realidad que se había mantenido latente durante muchos años en Chile. En su epicen- tro figuran las barras bravas y el inmenso poder que han adquirido bajo el alero de las sociedades anóni- mas deportivas y sus dirigentes.
Al repudiar públicamente estos hechos, más perso- nas recibieron amenazas. Fue el caso del presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), Carlos Soto. “A mi mujer la llamaron para amenazarla e incluso la siguió un auto por varias cuadras. Es una cobardía. El golpe emocional es fuerte”, indicó con preocupación el ex jugador de la UC. Una situación similar vivió la Intendenta de Santiago, Cecilia Pérez, cuya gestión ha realizado un esfuerzo para hacer más segura la asistencia del público al fútbol.
Por si fuera poco, durante este mismo año han ocu- rrido graves hechos de violencia dentro de los esta- dios, que han sido protagonizadas por las hinchadas de la UC y de la “U”. Estos últimos, conocidos como “Los De Abajo”, demostraron su injerencia al lanzar fuegos artificiales a la cancha en el duelo de su equipo contra Iquique (10 de febrero) y conseguir la suspensión del encuentro. Todo para protestar en contra de su propio club, cuyas autoridades han fo- mentado un modelo que se les escapó de las manos.
CÓMPLICES Durante mucho tiempo, varios clubes (no sólo Colo Colo) hicieron aportes monetarios a grupos organi- zados de hinchas, facilitándoles implementos como bombos e instrumentos musicales, financiando via- jes fuera de Santiago, regalando entradas y dándoles tarifas preferenciales a los barristas. Incluso se espe- cula que algunos líderes han recibido pagos de parte de sus respectivas instituciones, con el fin de man- tener a la hinchada bajo control. En los campos de entrenamiento de los tres clubes grandes de Chile (Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Ca-
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tólica) no es raro ver a los jefes de barra pasearse con absoluta libertad por sectores exclusivos para jugadores.
Pese a que los directivos del “Cacique” brindaron un completo apoyo a Carlos Muñoz, no han caído en cuenta que son grandes responsables. Durante años se sucedieron situaciones vergonzosas, como la agresión al ex entrenador y jugador albo Marcelo Barticciotto (2010) y la invasión a la cancha de en- trenamientos del Monumental (2009). Uno de los presidentes de Colo Colo que mantuvo nexos con “Pancho Malo” en aquella época es el actual subse- cretario de Deportes, Gabriel Ruiz Tagle.
En respuesta a este escándalo, el gobierno
decidió endurecer el “Plan Estadio Seguro”...
“No me arrepiento de haber ayudado a la barra, pero hoy no lo haría. Queríamos convertir a la barra en un motor de motivación y no de conflictos. No lo hice para comprar apoyo”, comentó el ex mandamás de los albos, quien ahora ostenta el cargo más alto del deporte nacional. Quien lo designó fue el mismísimo Presidente Sebastián Piñera, quien fue accionista y director de Colo Colo hasta que fue electo jefe de Estado. “Es injusto que lo mezclen en este tema. Quieren sacar dividendos políticos”, aseguró Ruiz Tagle.
En respuesta a este escándalo, el gobierno decidió endurecer el “Plan Estadio Seguro”, una iniciativa del Ministerio del Interior que impone fuertes restriccio- nes a los hinchas y barras bravas. Al mismo tiempo, varios dirigentes fueron citados a declarar al Senado, que busca imponer castigos a los dirigentes en caso de que su barra esté involucrada en desmanes o actos de violencia.
Mientras todo Chile discute, Carlos Muñoz cuenta las horas para dejar Colo Colo. Su agente piensa que en junio ya lo podría posicionar en una liga más competitiva y en un club donde pueda empe- zar de cero y no necesite escolta policial. Ya no quiere tener más miedo.
• °Periodista del Diario La Tercera (Chile)
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