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por parte de Cristina. Y eso, ¿qué significa? Pues que el lenguaje que usamos para comunicar nuestras ideas, y que es un fiel reflejo de nuestro modo de pensar, pue- de darnos o quitarnos poder, y en este caso Cristina no hace más que quitarse poder a sí misma. Poder de crecer, poder de disfrutar y reali- zarse con sus capacida- des, poder de aprender y mejorar a partir de su nueva experiencia.


¿Aún no se entiende? ¡Marchando un poco más de fundamenta- ción!


Como los pensamientos siempre van acompa- ñados de emociones y las personas pensamos con palabras, en una especie de conversación silenciosa con nosotros mismos que recibe el nombre de “diálogo interno”, es fácil deducir que hay palabras que nos generarán –seamos conscientes o no- una emoción capacitadora, positiva y gratificante. A ese tipo de lenguaje le llamamos “lenguaje empoderado”. De ma- nera automática, dichos pensamientos (en forma de palabras poderosas) se encadenarán con


otros que, a su vez, nos nutrirán emocionalmente cada vez más, abrién- donos durante el proce- so puertas que cruzar y líneas de actuación para hacerlo. ¿Recuerdas el famoso “Yes, we can!”? Pues eso.


Pero hay palabras –y formas de hablar- que actúan de manera con- traria, generando emo- cionalidades negativas de las que nuestro cere- bro, obviamente, quiere alejarse. Eso nos quita opciones, nos oculta las puertas o directamente nos las cierra. A esa for- ma de hablar la llama- mos “lenguaje desem- poderado”, y hay unas cuantas variantes que todos, en mayor o menor medida, usamos, pero nuestra amiga es una


especialista. Veamos por qué.


Por ejemplo, cuando uti- liza expresiones como “… me dieron el puesto” o “…que me dejen partici- par en una campaña…”, Cristina está usando una forma de desempodera- miento llamada “victimis- mo”, que consiste en co- locar fuera de sí misma la responsabilidad de lo que ocurre (se auto con- vierte en “víctima” de las circunstancias, sean buenas o malas). No es lo mismo decir “…me dieron el puesto…” que “…gané el proceso de selección...”, ¿verdad? Y tampoco es lo mismo decir “…que me dejen participar en una cam- paña…” que decir “…es fantástico tener la opor- tunidad de participar en


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