paquete herbolario completamente natural, con hierbas de diferentes y variadas regiones, algunas de zonas templadas, de tierra caliente y de importación”, afirma. “Ahora que el mundo se ha hecho chiquito, hay una enorme faci-
lidad para obtener plantas de Sudamérica, de África, Australia, en fin, de todo el mundo”, sostiene. Así logró 25 descubrimientos, hasta que un día, observó que con
un paquete herbolario con el que estaba trabajando, bajaban los niveles tóxicos de lo que comemos y que se convierten en urea, ácido úrico y creatinina. Mediante sus investigaciones descubrió cómo descender los niveles, sin necesidad de hemodiálisis. Además de la diálisis oral, el naturópata ha desarrollado trata-
mientos curativos para un conjunto de males como la litiasis, diabetes, disfunción renal, hiperplasia de próstata, disfunción eréctil, alcoholis- mo crónico, artritis reumatoide, cáncer de mama, disfunción venosa, enfermedades auto inmunes y asma bronquial. El doctor Ruber, -como le dicen afectuosamente sus pacientes,
aunque él aclara que no es médico, sino un naturópata-, es un hom- bre que ha vivido desde niño las más variadas experiencias. Siendo apenas un adolescente y sin saber hablar inglés, emigró a Alaska, donde permaneció por más de 4 años trabajando en las excavaciones petroleras y posteriormente regresó a su natal Paracho, donde se de- dicó al negocio de las exportaciones, mismo que lo llevó a recorrer varios países. Siempre curioso y observador, confiesa que su amor por la in-
NATURÓPATA E INVESTIGADOR. Ruber Dan Cázares Vidales, mediante el tratamiento que ha denominado diálisis oral, en 16 años ha curado a más de 7 mil pacientes aquejados de enfermedades
experiencia con este método, que le ha permitido tratar con éxito a más de 7 mil pacientes en diferentes etapas de diversas enfermedades crónicas. Su tratamiento, la diálisis oral, como la bautizó, consiste en la
ingesta de aproximadamente 5 litros de una sustancia creada por él, que provoca la eliminación de toxinas a través de la orina, con un resultado inmediato, sin necesidad de hemodializar al paciente. “Los niveles de creatinina -una sustancia que desechan los mús-
culos y que normalmente es filtrada a través de los riñones-, descien- den considerablemente, sin que el paciente tenga que suspender sus actividades normales, tampoco llevar alguna rutina especial, sino cui- dados mínimos. La dieta indicada para los enfermos renales crónicos mientras inician el tratamiento es seguir un régimen alimenticio de cero proteína animal y sus derivados, hasta que alcancen sus niveles normales. Es un tratamiento preventivo y correctivo. Pueden tomarlo quie-
nes sufren de cálculos renales y otros problemas de riñón menos gra- ves”, señala Cázares Vidales.
FRUTO DE LA OBSERVACIÓN
Afable y sencillo, el naturópata -certificado en septiembre de 2007
en Guadalajara, por el Centro Universitario de Estudios Alternativos (CUAM)-, habla de las investigaciones realizadas a lo largo de su vida. “Todo es resultado de un universo de hallazgos. Me he dedicado
a observar, a razonar y buscar el por qué de las enfermedades. Así, después de mucho estudiar y experimentar con plantas específicas para padecimientos relacionados con los riñones, logré producir un
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vestigación nació cuando cayó en sus manos el libro Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, acerca de la vida de Pasteur, Koch y otros grandes médicos y científicos. Eso despertó su interés por la biología, la etnobotánica, la herbolaria y la medicina de la antigüedad. “Que- dé impresionado al ver la fuerza de esos conocimientos milenarios”, confiesa. A pesar de los resultados obtenidos a lo largo de más de 16 años,
Cázares Vidales está consciente de la desconfianza hacia la medicina alternativa, especialmente por parte de los médicos alópatas tradicio- nales, situación que él mismo ha padecido. “Los nefrólogos dicen a los pacientes que no me crean, porque
seguro soy un charlatán que se dedica a timar a la gente. Sin embargo, la vida y la misma desesperación de los enfermos y sus familiares los lleva a buscar nuevas opciones, así que se acercan y me llaman para preguntar sobre el tratamiento”, manifiesta. El investigador es realista y sincero con los logros alcanzados con
su tratamiento, al cual, a pesar de su probada efectividad, no considera una panacea, ya que las enfermedades degenerativas no tienen una cura definitiva. “Mi método es sencillo y consiste en limpiar la sangre de todas las
toxinas. Sustituye a la diálisis convencional, pero es también un trasta- miento de por vida, porque como el riñón ya sufrió un daño crónico, la limpieza de la sangre debe efectuarse cada mes”, subraya. Hasta ahora ha tratado a pacientes con niveles de 7 y 8 mg/dl de crea-
tinina e incluso algunos con hasta 24. A todos -especialmente a los diabé- ticos-, les pide practicarse análisis previos para ver sus niveles de glucosa, urea, creatinina y potasio. A los 4 días del tratamiento se hacen nuevos análisis y los niveles ya debieron bajar. En sí, el proceso lo califica de sencillo: las dosis son de un litro o
litro y medio durante 8 días, o sea 8 litros o a veces hasta 16, para una limpieza completa. “Lo único que hay que vigilar -insiste- son los niveles de glucosa
en los diabéticos, porque si están tomando insulina, sobreviene la hi- poglicemia, porque se desecha mucha glucosa por la orina. Entonces más vale mantenerlos altos, a más de 100, 120 o 150”. Una ventaja más del tratamiento del naturópata michoacano, es
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