tiva del prestigiado sismólogo argentino Raúl Madariaga, el más importante de los últimos años en el mundo no sólo por su intensidad de 8.8 grados Richter, sino por- que permitió probar los equipos e instru- mentos de medición más actuales. Para Madariaga, el terremoto de Haití
“no fue nada al lado de éste”, aunque cau- só más de 100 mil muertos, por una parte, porque su epicentro estuvo en la superficie terrestre y no a 25 kilómetros bajo tierra, pero también por la precariedad de las construcciones en Puerto Príncipe. En Chile es obligatoria la edificación
antisísmica que en general respondió bien a este terremoto.
Autor del estudio La laguna de Cons- titución-Concepción debe estar cerca de
una próxima ruptura, el sismólogo señala que “por lagunas se entienden los lugares situados en zonas sísmicas, donde no ha habido terremotos desde hace mucho tiem- po. Dadas sus características, Chile, en un lugar donde el último terremoto se había producido hace cien años y había una fuer- te probabilidad de que ocurriera un nuevo sismo. Mientras más tiempo pasa, mayor será el evento, y Concepción había sufrido el último en 1835”.
SERGIO PUENTE AGUILAR. Hace falta una cultura de prevención que permita a la población dar una respuesta adecuada ante cualquier fenómeno natural además de crear conciencia de la situación de vulnerabilidad en que se vive
CUANDO LA TIERRA SE DESGARRA
A ello se agrega que a todo a lo largo
de Chile, Perú y hasta Ecuador se registra el encuentro de dos vastas placas, de unos 100 kilómetros de espesor: la de Nazca, bajo el océano Pacífico, a 5 mil metros de profundidad, y la de Sudamérica, que llega a la plataforma continental. “La placa de Nazca avanza todo el
tiempo hacia el continente a una velocidad de 8 centímetros por año, algo verificado mediante estudios con el Global Position System (GPS). En esa larga línea de encuentro, de Sur
a Norte, la placa de Sudamérica tiende a quedar por encima de la de Nazca, o -como dice el especialista- la “cabalga”. El roza- miento bloquea el movimiento entre las dos durante 50 o cien años, hasta que de pronto, en un lugar, salta brutalmente: es el terremoto”, cita. Para el caso de Haití, sucede que el
epicentro del terremoto, su punto de mayor intensidad, estuvo muy cerca de la super- ficie. La falla geológica atraviesa la ciudad de Puerto Príncipe, según el especialista. A diferencia del terremoto de Concep-
ción, Chile, no se trata de placas que se su- perpongan, sino que se deslizan horizon- talmente, una al lado de la otra, de modo que la superficie de la tierra se desgarra. Es el mismo tipo de falla que la de San
ALERTA EN LA CAPITAL. Solamente en
la delegación Cuauhtémoc se localizan 2 mil 675 edificaciones catalogadas como de alto y medio riesgo
Andrés, en California. Empero, predecir cuándo y dónde se producirá un terremoto, es aún parte de la ciencia ficción. Todas las investigaciones realizadas hasta ahora en ese sentido no han funcionado. En China, Japón y Estados Unidos se
intentó pero sin éxito. De hecho, la mayor parte de los programas destinados a pre- decir los sismos, se han detenido. Hoy el único camino cierto para mitigar los efec- tos catastróficos de un terremoto, es la prevención y el perfeccionamiento de las construcciones.
ALERTA EN EL DF
En nuestro país poco más de 43 mil
edificaciones de las 53 mil 528 estructu- ras construidas en el Distrito Federal, da- tan de antes de 1985, lo que indica el ni- vel de riesgo en que viven sus habitantes ante un terremoto, advierte a Gentesur el doctor Sergio Puente Aguilar, doctorado en Planeación y Desarrollo Urbano por el University College London, investigador nacional nivel I e investigador del Colegio de México. “Estamos hablando solamente de 10
mil estructuras que fueron edificadas con base en el nuevo Reglamento de Construc- ción de la Ciudad de México, las que, teó- ricamente, podrían resistir sismos de más de 8 grados Richter”, afirma. “Las otras 43 mil fueron construidas
antes del terremoto, lo que quiere decir que ahí se deberían establecer políticas de mi- tigación y reforzamiento estructural de las construcciones, de tal forma que se haga un gradiente de vulnerabilidad estructural y que se tenga un conocimiento real de la
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