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un movimiento lateral de agua y sales. Un suelo mal drenado, puede llegar a un nivel de salinidad que es perjudicial para las plantas. Un suelo que no fue lavado después de un ciclo anterior de cultivo puede contener alto nivel de sales acumuladas. Varios métodos de labranza se han utilizado para mejorar la infiltración y la permeabilidad de la capa superficial y de la zona radicular para reducir los efectos de las salinidad y sodicidad del suelo, incluyendo la nivelación de tierras (favorece una aplicación más uniforme del agua, propicia lixiviación y control de la salinidad); el arado profundo (afloja los agregados del suelo, mejora la condición física de capas impermeables, aumenta el espacio poroso y la conductividad hidráulica); subsolado y mejores métodos de siembra y/o plantación (la siembra en laderas, en camas o surcos establecidos en hileras simples o dobles, minimizan la acumulación de sal alrededor de la semilla).


El productor también podría considerar el uso


de mejoradores químicos. Estos incluyen el uso de enmiendas químicas y fertilizantes minerales. Los mejoradores químicos neutralizan condiciones sódicas del suelo (Na intercambiable y carbonato de Na), seguido por lixiviación para la eliminación de sales derivadas de las reacciones. El yeso, azufre y ácido sulfúrico son utilizados comúnmente como mejoradores de suelos.


Prácticas biológicas de control Este método incluye el uso de materia orgánica, estiércol, cultivo de leguminosas, incorporación de residuos y siembra de cultivos tolerantes a la salinidad.


Estas prácticas mejoran la permeabilidad del suelo


y favorecen la liberación de dióxido de carbono y ciertos ácidos orgánicos durante su descomposición. También actúan como fuente de nutrientes. Se recomienda el uso de cubiertas vegetales para reducir las pérdidas por evaporación y por lo tanto disminuir o prevenir la acumulación de sales en las capas superficiales del suelo.


La incorporación de los residuos de cosecha permite mejorar la infiltración del agua, especialmente para los pequeños agricultores que no tienen los recursos necesarios para implementar medidas correctivas de mayor costo. La cebada, el trigo, la remolacha azucarera, el mijo, arroz, forrajes y pastos para la producción animal, son cultivos tolerantes a la salinidad. Algunos estudios han demostrado que las plantas de jitomate (Lycopersieon esculentum Mill.), cebolla (Allium cepa L.) y pimiento (Capsicum annuum L.), han aumentado el crecimiento en condiciones de salinidad cuando sus raíces son colonizadas por micorrizas. Otros ensayos indican que la preinoculación de trasplantes de lechuga y cebolla con hongos micorríticos pueden ayudar a aliviar los efectos nocivos de los suelos salinos en el rendimiento del cultivo.


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Conclusiones


La solución al problema de la salinidad en el cultivo de la cebolla es complicada y debe considerar varias de las alternativas propuestas. Conocer e identificar el origen de las sales presentes en el suelo le permite al productor tomar la mejor decisión en cuanto a continuar produciendo cebollas en sus parcelas, ya que es un cultivo sensible a la presencia de sales. Conociendo el origen de la salinidad, los agricultores deben analizar el uso de abonos y fertilizantes químicos para la fertilización del suelo y nutrición de cultivos, el sistema de riego (aspersión, goteo, gravedad, etc.) y drenaje, preparación de la tierra y las prácticas de manejo agronómico del cultivo, uso de mejoradores químicos, entre otros. Si el problema existe, hay que tomar muy en cuenta que se puede agravar.


Una estrategia ampliamente recomendada es el


lavado de sales a través de láminas de riego que permitan la lixiviación de las mismas y su salida a través de la construcción de drenes. Esta práctica puede implementarse siempre y cuando el origen de la salinidad no sea la fuente de agua. Se han hecho estudios que demuestran que el uso de cultivos tolerantes pueden ser sumideros de las sales presentes en el suelo. Finalmente, el uso de micorrizas es una alternativa que demuestra que la asociación simbiótica planta – hongo. Hay organismos públicos en México que desarrollan programas de investigación sobre micorrizas y como consecuencia de estos trabajos, existen en el mercado productos comerciales que se pueden utilizar en los procesos de producción comercial de cebollas.


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El Dr. Ramos Gourcy es productor agropecuario y profesor investigador del Departamento de Fitotecnia del Centro de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Fuentes: FAO; Instituto Nacional de Ecología; Norma Oficial Mexicana 021-RECNAT-2000, SEMARNAT.; Porta Casanellas, J., M. López-Acevedo R. y C. Roquero de Laburu. 2008. Edafología: para la agricultura y el medio ambiente. 3ª Edición. Ediciones Mundi-Prensa, 960 pp. Madrid, España; Salinidad del suelo. SMART Fertilización inteligente www. smart-fertilizer.com; Porta Casanellas, J., M. López-Acevedo R. y C. Roquero de Laburu. 2008. Edafología: para la agricultura y el medio ambiente. 3ª Edición. Ediciones Mundi-Prensa, 960 pp. Madrid, España; Salinidad del suelo; Portal de suelos de la FAO; García, G. 2012. Absorción, distribución de sales y comportamiento del sistema antioxidante en dos genotipos de cebolla sometidos a estrés salino. Universidad Central de Venezuela; Poss, J.A., E. Pond, J.A. Mengue, W. M. Jarrel. 1985. Effect of salinity on mycorrhizal onion and tomato in soil with and without additional phosphate. Plant and Soil 88: 307-319; Cantrell, I. C. y R. G. Linderman. 2001. Preinoculation of lettuce and onion with VA mycorrhizal fungi reduces deleterious effects of soil salinity. Plant and Soil 233: 269–281.


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