sin cambios; mantener una nutrición balanceada da como resultado el desempeño máximo de los cultivos, conforme a las condiciones de crecimiento que se tengan en ese momento,” comenta Schultz. “Sin embargo, de manera adicional, los cultivos con una nutrición balanceada tienen mucho mayores posibilidades de sobrevivir a distintos tipos de estrés, incluyendo la sequía, la humedad excesiva, los días fríos y obscuros, así como otros factores. Finalmente, las plantas con una nutrición balanceada requieren mucho menos cantidad de agua.” “Una buena nutrición requiere mucho más que
NPK,” añade Schultz. Los micronutrientes y los elementos traza son esenciales para la calidad y la resistencia a los insectos y a las enfermedades. De hecho, muchas enfermedades surgen de una mala nutrición y los cultivos pueden sufrir más problemas por deficiencias de microelementos y elementos traza, que por deficiencias de los principales nutrientes.
García. “Esto provoca desequilibrios en la fertilidad del suelo y estresan a las plantas, generando presión de malezas, enfermedades e infestaciones de insectos. La mayoría de los cultivos en México están propensos a sufrir desequilibrios nutricionales y carecen de P, K y micronutrientes (Fe, Mn, Cu). El B también es un nutriente esencial que no es considerado en los análisis de suelo rutinarios, aun cuando la mayoría de los suelos tienen deficiencias de B. Este nutriente es responsable de un mejor amarre de frutos, mejor polinización, mayor calidad y mejor vida de anaquel.” “La clave para un cultivo con éxito es una nutrición bien balanceada que incluya todos los elementos importantes, los menos importantes y los elementos traza, durante las principales etapas de desarrollo y crecimiento,” dice García. “Un análisis de suelos es muy útil; sin embargo si se combina con un análisis de tejido vegetal o de savia, se puede aprovechar al máximo el potencial genético de las plantas. El análisis de savia puede predecir con 72 días de anticipación las deficiencias que sufrirán las plantas y las toxicidades, antes de que aparezcan los síntomas visuales en los cultivos. Este es un enfoque proactivo que substituye al enfoque reactivo que casi siempre va aunado a una pérdida de rendimiento y calidad para el momento en el que aparecen los síntomas visuales”
Problemas de calidad del agua
“Nuestro laboratorio está recibiendo numerosas solicitudes de análisis de agua de riego y de planes de gestión de calidad, ya que con la reducción en los niveles de los acuíferos, la calidad del agua también está disminuyendo con rapidez. La mala calidad del agua puede producir graves daños a largo plazo a los suelos, además de arruinar los cultivos,” dice Schultz.
Retos de los análisis del suelo en México “Uno de los principales problemas de los productores en México,” dice Noel García, Consultor de Cultivos Certificado, de Texas Plant & Soil Lab, “es que la mayoría ordenan un análisis de rutina y sólo analizan unos cuantos factores de fertilidad de suelos, tales como pH, N, P y K.” No obstante, existe un mayor número de factores esenciales para la fertilidad del suelo y la nutrición vegetal que afectan los resultados de sus cultivos.
García recomienda realizar un análisis de materia orgánica, pH, CE, N, P, K, Ca, Na, Mg, Zn, Fe, Mn, Cu y B. De acuerdo con García, los análisis de suelo que abarquen mayor número de factores, son la única manera de dar una buena recomendación sobre fertilidad del suelo. Por lo general, los productores en México todavía utilizan en exceso los fertilizantes nitrogenados,” dice
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Cuando un suelo está bien manejado, puede transformase en un receptor eficiente de agua. Si no lo está, el agua puede escurrir sobre la superficie, arrastrando partículas de suelo. La calidad del agua también se ve afectada en gran medida por la erosión. El aumento en los niveles de N y P, junto con cargas de sedimentos más altas, son los principales factores que afectan la calidad del agua. Las propiedades del suelo y las necesidades de los cultivos determinan las cantidades adecuadas de los fertilizantes correctos que deben aplicarse, así como el tiempo de aplicación y el método. Por ejemplo, los suelos arenosos no pueden retener la misma cantidad de nutrientes, agua y otros materiales adsorbidos, que los suelos con mayor contenido de arcilla. Por lo tanto, la cantidad, la frecuencia y el tiempo de las aplicaciones de nutrientes necesitan ser ajustados para cada situación. Asimismo, los insumos deben basarse en expectativas realistas sobre los rendimientos de los cultivos, ya que estos varían dependiendo de las propiedades de los suelos.
PRODUCTORESdeHORTALIZAS INTERNACIONAL • PRIMER TRIMESTRE 2015
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