Cuando el sol comienza a elevarse sobre los paisajes lunares de Namibia, los colores del desierto más antiguo del mundo tornan del rosa al ocre y del naranja al cobrizo dejando sin aliento a quien lo contempla desde las alturas. Sus dunas caprichosas avanzan en silencio hacia el horizonte esperando encontrarse en la orilla con las frías aguas del mar Atlántico…