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IRRIGACIÓN ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ IMPACTO DE


AGUAS SALINAS PRESERVE LA ENERGÍA DE SUS PLANTAS


Por Michael Cahn


as sales reducen el potencial osmótico del agua, aumentando la necesidad de energía que requieren las plantas para extraer la humedad del suelo, volviéndolas más susceptible al marchitamiento. Además de contribuir al estrés


L


hídrico, algunos constituyentes de las sales como el sodio, el cloruro y el boro son tóxicos si se acumulan en las hojas u otros tejidos. Los niveles altos de sodio también pueden reducir la tasa a la que se infiltra el agua en el suelo. Los suelos regados con agua alcalina (con alto contenido de bicarbonato) pueden reducir la disponibilidad de micronutrientes como el hierro, el cobre, el manganeso y el zinc. Finalmente, las sales pueden afectar el equipo de riego al tapar los goteros y al provocar corrosión en las conexiones metálicas. Es preciso considerar todos estos efectos de la salinidad cuando se evalúa la calidad del agua de riego.


Análisis de agua


Se utilizan diversas mediciones para caracterizar la salinidad del agua de riego. Los principales análisis incluyen:


Los Sólidos totales disueltos


(TDS) representan una medida de la salinidad aparente y con frecuencia se determinan indirectamente al medir la conductividad eléctrica (CE); La Relación de adsorción de sodio (RAS) es la proporción de sodio en relación con la suma del calcio y el magnesio; y la alcalinidad es medida en la cantidad de bicarbonato disuelto en el agua. TDS y CE son parámetros útiles para evaluar los efectos osmóticos de las sales sobre el crecimiento del cultivo. RAS es útil para evaluar si las tasas de infiltración se reducirán o si hay posibilidades de que el sodio se acumule en el suelo. Se


utilizan medidas de alcalinidad para evaluar las probabilidades de que el carbonato de calcio y el carbonato de magnesio se precipiten dentro de las tuberías y las líneas de riego por goteo, o para evaluar su efecto en el pH del suelo. Aún cuando estas tres medidas de salinidad pueden dar una idea general de la calidad del agua para la producción de cultivos, se requieren análisis para determinar los tipos de sales que se encuentran presentes en el agua.


Las sales se disuelven en el agua para formar pares de iones de carga positiva y negativa llamados cationes (de carga positiva) y aniones (de carga negativa). Los principales cationes que deben ser analizados en el agua de riego son el calcio, el magnesio, el sodio y el potasio; y los principales aniones que debe incluir el análisis son el cloruro, el sulfato, el carbonato, el bicarbonato y el nitrato. Aún cuando el hierro y el manganeso se encuentran presentes a muy bajas concentraciones, también deben ser incluidos en los análisis de agua, ya que forman óxidos que pueden obstruir los goteros de las líneas de riego por goteo. El pH del agua es un indicador del potencial de precipitación del bicarbonato y por lo tanto debe ser medido. Asimismo, el análisis del agua debe incluir el boro, debido a que este elemento puede provocar toxicidad en muchas especies vegetales. Por lo general, los resultados de los análisis se expresan en unidades de partes por millón (ppm) o mili-equivalentes por litro (meq/L). Las partes por millón son las mismas unidades que los miligramos por litro (mg/L).


¿Qué se debe preguntar al analizar los resultados?


Al revisar los reportes de calidad del


agua, es necesario responder varias preguntas sobre aspectos que afectan la producción de cultivos:


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¿La salinidad aparente reducirá el rendimiento del cultivo?


La publicación de la Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura, (FAO, por sus siglas en ingles) “Calidad del Agua para la Agricultura” presenta una lista de los umbrales de salinidad que provocan pérdida de rendimientos en algunos cultivos hortícolas. Estos umbrales deben utilizarse como guías, ya que los valores reales podrían variar de manera significativa dependiendo del clima, el tipo de suelo, el método de riego, la etapa de desarrollo del cultivo y los tipos de sales. Con frecuencia los cultivos pueden tolerar niveles de salinidad más altos cuando el calcio, el magnesio, el sulfato y el bicarbonato representan una porción importante de la salinidad del agua.


Esto se debe a que el calcio y el magnesio tienden a precipitarse fuera de la solución del suelo cuando éste se seca. Las plantas pueden tolerar niveles más altos de salinidad en climas con baja demanda de evapotranspiración, como las zonas costeras. Asimismo, es común que las plantas maduras sean más tolerantes a la salinidad que las plántulas.


¿Hay ciertas concentraciones de sodio, cloruro, boro o bicarbonato que puedan resultar tóxicas para los cultivos? El reporte de la FAO también presenta una lista de restricciones en el uso del agua, cuando hay probabilidad de toxicidad ocasionada por la presencia de ciertos iones. El sodio, el cloruro y el boro se pueden acumular en los tejidos del tallo y las hojas hasta alcanzar niveles tóxicos. Los tejidos que pierden más agua como las hojas, serán los primeros en presentar síntomas de toxicidad. Los cultivos de ciclo corto,


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incluyendo muchas hortalizas tal vez no muestren síntomas de toxicidad


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PRODUCTORESdeHORTALIZAS • NOVIEMBRE 2015


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