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Aromaterapia: Sanadora Comunicación con la Naturaleza


Si alguna mañana has despertado a la brisa fresca y el rocío matinal sobre las hojas y las flores de intensos colores, entonces sabrás que esta experiencia puede llenarte de energía y transformarte, puede despertar tus sentidos a estímulos visuales y olfativos nunca antes percibidos. Tal vez también sentiste sosiego interior, o tal vez la experiencia te transportó a otra parte, a otro momento de tu vida o quizá te trajo el recuerdo de alguien en quien no habías pensado durante mucho tiempo. El encuentro con lo que la Naturaleza nos ofrece en escenas, sonidos y especialmente olores nos permite escapar


de las preocupaciones


cotidianas y acercarnos a nosotros mismos, a ese mundo interno que pasamos por alto e ignoramos en las carreras del día a día. Muchas personas buscan la oportunidad de reconectarse con ese yo interno, que da dirección e inspira, mas no saben cómo hacerlo. Hace mucho tiempo, los seres humanos estaban tan conectados con la Naturaleza que


la como un


experimentaban sueño,


casi intuitivamente;


en nuestros días, buscamos con conciencia esa vinculación con los secretos y dones que la Naturaleza guarda para nosotros. Sea intuitiva o consciente, la conexión con la Naturaleza


en múltiples formas


permite esa inefable conexión con nosotros mismos, y nos lleva a sentirnos frescos, vigorizados y listos para emprender la vida. ¿Qué nos vincula con la Naturaleza y


permite que ésta nos sane?


Múltiples aspectos, todos ellos se manifiestan tanto en el ser humano como en la Naturaleza: el agua en movimiento (en ríos y cascadas)


limpia y purifica la Tierra como lo hace nuestro sistema circulatorio; el oxígeno que sostiene


la que lo vida


está tanto en los bosques que lo liberan como en nuestro sistema respiratorio,


utiliza; equilibrar nutrientes, de el


conjunto de microorganismos y hongos que trabajan juntos en la


tierra para metabolizar y los


la


misma manera que en que lo hace nuestro sistema digestivo, y, en particular, la misteriosa vida de las plantas que, entre otras cosas, producen los aromas que alcanzan nuestra psique (alma)e influyen nuestros pensamientos, emociones y bienestar profundo. Estos aromas son la sustancia de la Aromaterapia, la ciencia de usar aceites esenciales con fines terapéuticos. En este artículo


exploraremos cómo la


Aromaterapia facilita la sutil comunicación entre plantas y seres humanos, conoceremos los efectos emocionales y físicos de la Aromaterapia y las cualidades de los aceites esenciales. La Aromaterapia comenzó a la par que la existencia del ser humano, e incluso podríamos decir que es anterior, si consideramos la innata comprensión que los animales tienen de las hierbas medicinales. Cuando los primeros seres humanos comenzaron a observar su entorno, se dieron cuenta de que los animales interactuaban con el mundo vegetal de modo tal que podían entender sus beneficios y peligros. Pronto, esos


también a experimentar con los aromas de las plantas.


fue el medio, específicamente el humo, pues se dieron cuenta de que el humo les permitía atrapar las cualidades esenciales de las plantas,


seres humanos empezaron El fuego


transformarlas y aprovecharlas. El


aroma se hacía perceptible,


viajando por el aire, si la planta era transformada en gas. De hecho, la palabra ‘perfume’ viene del


latín


per fumus, que significa ‘a través del humo’ y fue esta interacción del humo y el fuego y las plantas, junto con las observaciones de los efectos que éstas tenían, que las primeras culturas empezaron a entender los secretos de los aromas. La práctica médica basada en hierbas y plantas fue la clave para la historia de la salud humana; cada región del mundo desarrolló sus tradiciones, algunas con bases similares, como las medicinas tradicionales china y maya. La


medicina temprana basada


en plantas solía emplear resinas, aceites y extractos de ciertas plantas para lograr efectos físicos, espirituales y emocionales. Estas prácticas son la base de lo que ahora


llamamos Aromaterapia,


que, durante muchos siglos, ha sido utilizada como un arte muy apreciado, hasta llegar al desarrollo de aromas sintéticos y químicos - el nacimiento del perfume que conocemos - justo antes de que iniciara la ciencia moderna de Aromaterapia,


en la década de


1920, con los estudios del científico francés René Maurice Gattefosse. El uso terapéutico de los aromas va más allá de usar sprays y cremas de olor agradable. La Aromaterapia alcanza su fin terapéutico cuando los verdaderos mensajes de las plantas llegan a nuestro cuerpo, y


los entiende. Se desata una sutil comunicación entre la sustancia


éste vegetal, que habla, y


nuestro cuerpo, que le responde. Esta comunicación es esencial, pues entre las personas es frecuente que uno hable para ser escuchado, sin


escuchar activamente para


entender lo que el otro dice. Con la Aromaterapia, el cuerpo debe estar abierto a escuchar, a sentir y procesar la información que envía la planta, una vez transformada, y estamos hechos para lograr eso. ¿En qué consiste esta información que ofrece la planta a través de sus aromas? Los primeros alquimistas y filósofos buscaron la ‘quintaesencia’ o el ‘quinto elemento’: la esencia última que se creía existe en la materia. La pensaban como aquello que concentra lo procedente de los cuerpos celestiales, latente en todas


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