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con tiempos de alimentación muy cortos (probadas) para que desde sus partes bucales descarguen las partículas de virus en la planta, mucho más cortos que el tiempo requerido para que actúen los insecticidas.


Adicionalmente, los insecticidas pueden inducir una actividad exagerada momentánea en los insectos, lo cual los induce a hacer intentos de alimentación con más frecuencia de lo que lo harian los insectos con actividad normal. El resultado de todo lo anterior es un efecto deficiente de los insecticidas y finalmente mayor incidencia y daño de virosis.


Distinto a lo anterior son los vectores que actúan colonizando los cultivos y transmiten virus persistentes circulativos, para los cuales la aplicación de insecticidas ciertamente puede determinar que la diseminación y transmisión sean más lentas puesto que el proceso de adquisición del virus por el insecto y su posterior transmisión son mucho más demorados, dando tiempo a que actúen los insecticidas. En estos casos, el mayor riesgo suele ser que los vectores desarrollen resistencia a los insecticidas utilizados, como frecuentemente es el caso de Trips transmisores de Tospovirus y Mosca blanca transmisores de Begomovirus. Ante las limitaciones del control de las virosis vegetales con aplicaciones de productos químicos, otras estrategias disponibles deberán utilizarse integradas con insecticidas.


Reducción de las fuentes de


virus. La utilización de semillas, trasplantes u otros órganos propagativos libres de virosis resulta en inexistencia o valores muy bajos de infección primaria.


En la actualidad es una práctica muy utilizada por éste y otros efectos beneficiosos a los cultivos.


Exclusión. Se enfoca en prevenir el establecimiento de la enfermedad en áreas con ocurrencia nula o mínima, evitando el ingreso del virus al campo y a las plantas, utilizando las prácticas apropiadas de acuerdo al tipo de transmisión de los virus presentes. Ello incluye evitar cercanía de viejos campos de cultivo con rastrojo, inspección oportuna (trampeo) de cultivos y malezas en la vecindad para detectar presencia de vectores, eliminación de malezas (en particular de hoja ancha) y plantas voluntarias que hospeden vectores, uso de barreras vivas entre lotes, utilización temprana de mallas flotantes para evitar pregerminación de malezas, producción de plantas libres (trasplantes de casa malla), etc.


Mosaico del tabaco (TMV) en chile [J.K. Brown, EE UU]


Esto puede ser complementado con eliminación de fuentes de vectores/ inóculo dentro y alrededor del cultivo (malezas, plantas voluntarias), y, si fuera necesario, utilización de vedas de siembra por temporadas o aislamiento geográfico entre bloques de siembra escalonados.


Interferencia al aterrizaje de vectores. Está demostrado que es posible “confundir” al vector para evitar que aterrice sobre los cultivos gracias a la alteración de su atracción por los colores. Por ejemplo, se determinó que los áfidos son repelidos por superficies reflectantes y ello condujo al desarrollo de plásticos con superficies reflectantes metálicas como medida para prevenir el aterrizaje.


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Marchitez manchada (TSWV) en tomate [J.K. Brown, EE UU]


Resistencia genética. La utilización de cultivares con resistencia o tolerancia a la infección por virus (y otros patógenos) es considerada la medida ideal para manejo de virosis. Sin embargo, su utilización está limitada aún a muy contados casos de enfermedades para los cuales ya ocurren variedades con tales características. Ciertamente, los productores deberán tomar en cuenta esta estrategia, consultando con sus suplidores de semilla si ya hay disponibles variedades con resistencia o tolerancia. En el caso de virosis de transmisión mecánica, como es el caso del TMV, muchas de las medidas arriba descritas son también apropiadas para prevenir su ocurrencia incluyendo: utilización de semillas y plantas sanas, eliminación de malezas al igual que plantas voluntarias y residuos de cultivos,


eliminación de plantas sospechosas, etc. Complementario a lo anterior, se deberá hacer especial énfasis en la higienización estricta y sistemática mediante desinfección de estructuras, herramientas, equipo, manos, etc. utilizando desinfectantes apropiados. Para mayor detalle e ilustración sobre el manejo integrado de virosis de hortalizas se recomienda consultar la publicación “Guía para el reconocimiento y manejo de virosis en cultivos hortícolas,” publicada por Zamorano Academic Press en 2007.


Fuente: FHIA, Honduras [www.fhia.org.hn] PRODUCTORESdeHORTALIZAS INTERNACIONAL • SEGUNDO TRIMESTRE 2014


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