seguidos por Potyvirus (29.9%), Tospovirus (4.4%), Cucumovirus (3.7%), Closterovirus (1.4%), y Polerovirus (0.2%).
El restante 20.5% estaba compuesto por Tobamovirus (17.1%) y por Potexvirus (3.4%), ambos grupos de transmisión mecánica.
En las malezas se detectaron positivos a solamente cinco de los ocho distintos géneros/ familias. De ellas, 73% correspondieron a virus transmitidos por vectores insectiles (Potyvirus 41%, Begomovirus 23% y Cucumovirus 7%) y el restante 27% fueron Tobamovirus transmitidos mecánicamente. Es evidente que en ambos grupos, cultivos y malezas, predominaron virus transmitidos por insectos, y consecuentemente las medidas de manejo de virus a utilizar deberían descansar en un fuerte componente de control de dichos vectores por distintos medios, sin demérito de la aplicación de medidas para el combate de las virosis de transmisión mecánica, los cuales mostraron también frecuencias de importancia.
Importante el control de malezas Llama la atención el hecho de que en 62% y 32% de las muestras de cultivo y malezas, respectivamente, no fue posible identificar los virus responsables.
Distintas razones pueden explicar lo anterior, incluyendo: (a) más probablemente infección por géneros/ familias de virus que nos son detectables por los kits específicos utilizados, (b) falsos negativos, (c) desórdenes genéticos, nutricionales y otros. Afortunadamente, y tomando en cuenta lo descrito anteriormente, muchas de las medidas recomendadas para el manejo de virus son de aplicación general. Agregando a lo anterior, vale la pena enfatizar el papel de las malezas como hospederos y reservorios en los cuales sobreviven los virus en ausencia de cultivos, y desde donde ocurre su diseminación hacia los cultivos adyacentes usualmente a través de los vectores. El hecho de que de en las malezas una mayor proporción de muestras que en los cultivos
HORTALIZAS.COM
Achaparramiento peludo del tomate (TBSV) en berenjena [
F.García A. España]
resultaron positivas a virus (uno o más virus) enfatiza la importancia que debe dárseles como reservorios de virus y su relación como hospederos de vectores insectiles, acentuando la necesidad del control de malezas entre las estrategias de manejo de virosis.
Enfrentados con epidemias de virus transmitidos predominantemente por vectores, las medidas de manejo pueden ser agrupadas en cuatro clases generales: 1. Eliminación
de vectores con insecticidas, 2. Reducción de las fuentes de virus, 3. Interferencia del aterrizaje del vector sobre el cultivo, y 4. Interferencia con el proceso de transmisión. A continuación se discute de modo general cada uno de estos enfoques.
Control del vector con insecticidas. Atractivo como aparenta ser, no es necesariamente la medida preferida todo él tiempo para prevenir la actividad de los vectores. Muchos virus son introducidos en los cultivos por vectores visitantes que inoculan las plantas en las primeras “probadas.” Cuando es el caso de vectores de virus no-persistentes (como los Potyvirus transmitidos por áfidos) y parcialmente de semipersistentes, basta
3 TIPOS GENERALES DE TRANSMISIÓN
1. Transmisión no persistente. Aquella en la cual el virus: • Es adquirido por el vector en segundos al alimentarse de la planta enferma
• Ocurre solamente en el aparato bucal expuesto del vector • Puede ser transmitido por el vector a la planta sana también en cuestión de segundos inmediatamente después de adquirido, y
• El vector retiene su infectividad solamente por pocas horas después de adquirido el virus (de allí la no-persistencia).
2. Transmisión persistente. Aquella en la cual el virus: • Es adquirido hasta transcurridos varios minutos alimentándose de una planta enferma,
• Es ingerido y atraviesa la pared intestinal del insecto diseminándose internamente hacia las glándulas salivares (llamados circulativos, pudiendo o no ocurrir su multiplicación),
• Se requiere que transcurra de uno a más días (latencia) después de la adquisición para que el vector pueda transmitir el virus,
• La inoculación de la planta sana ocurre en minutos, y • La retención del virus por el insecto puede ser hasta que ocurre muda, de por vida, e inclusive ser pasada a la progenie (de allí la persistencia).
3. Transmisión semipersistente. Sus características tienden a ser intermedias entre no persistente y persistente.
13
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20