COMPORTAMIENTO
La llegada de un cachorro a su nuevo hogar es un momento de cambios y es normal que al principio se sienta desconcertado. Los propietarios deben trabajar para que el animal se adapte lo antes posible a su nuevo entorno, y presentarle a la familia y a los animales con los que vaya a convivir. No se debe escatimar en caricias y contacto físico con sus nuevos propietarios. Pese a esto siempre se debe respetar los necesarios momentos de descanso del cachorro.
Para que se habitúe a su nuevo estilo de vida pronto, conviene que desde su llegada se establezcan las pautas que se seguirán a partir de entonces:
• Lugar propio: conviene proporcionarle una cama adecuada en un lugar que sea tranquilo y recogido donde pueda descansar.
• Comidas: se debe establecer un horario y un racionamiento apropiado de las comidas. Es importante que se acostumbre a su propia alimentación y evitar darle los restos de la mesa.
• Sus necesidades: el cachorro muchas veces no es capaz de controlar sus esfínteres, por lo que debes habilitarle una zona y estimular que al principio acuda a estos lugares, premiándole cuando lo haga. Poco a poco aprenderá a hacerlo en la calle.
• Mismos criterios: hay que pensar en qué cosas se le permitirán cuando sea mayor y actuar en consecuencia, admitiendo o prohibiendo determinados comportamientos desde cachorro.
• Evitar riesgos: en una casa un cachorro puede tener acceso a sustancias nocivas o elementos peligrosos (cables). Repasa cuáles serán sus lugares de juego y retira los peligros potenciales.
La base de la educación consiste en la repetición de hábitos u órdenes, y la asociación por parte del animal con algo bueno o malo. El refuerzo positivo es un método para instruir a las mascotas, basado en premiar al animal cuando muestra la conducta deseada, y se ha comprobado que resulta mucho más efectivo que cualquier castigo físico.
Las sesiones de educación de los cachorros deben comenzar como juegos, siendo de corta duración y amenas para el animal. Se tiene que empezar con órdenes simples para que el cachorro se acostumbre a obedecer: no, ven, quieto, dame, sienta, tumba, etc. La comunicación entre el cachorro y el propietario se establece principalmente a través de la voz y los gestos. Los perros no entienden el significado de las palabras pero sí el tono de voz y la actitud del propietario.
La mascota debe habituarse desde pequeña a visitar al veterinario y a ser manejado, no sólo por sus propietarios sino por otras personas, para que no surjan comportamientos de miedo o agresividad en la consulta.
Durante el primer año de vida los cachorros aprenderán rápidamente y definirán su carácter de adultos.
Conviene que el cachorro acuda al centro veterinario para revisiones pediátricas o visitas varias; así asociará a los veterinarios con momentos tranquilos y no sólo con momentos de enfermedad.
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