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Esto no es una pipa
Deja ya de tocar corneta
E
stamos rodeados de gente así. Van en la Quien asume la corneta como una cómoda
cabina de su automóvil y se sienten ais- y estentórea prolongación de sus deseos quizás
lados del mundo, como si esos centíme- tenga bloqueado algún conector social: ese que te
tros de vidrio y el espacio de la carroce- lleva a tener algo de consideración por el prójimo,
ría de verdad los colocaran en un lugar distinto, en la misma que quisieras que tuvieran contigo. Nor-
alguna posición de privilegio –no importa si el carro malmente no se detiene a pensar que su cornetazo
es una ostentosa 4x4 o un añoso Dodge Dart- por no va a impulsar al carro de adelante ni al de más
encima del resto, desechando aquello de que tus allá a acabar una tranca que no están en posición
derechos terminan donde comienzan los míos. de resolver. Sucederá lo peor: todos harán sonar
Ciertamente, si vas bien sentado, con tu aire sus bocinas y será el ruido lo único que se mueva
acondicionado y escuchando buena música, el caos a alta velocidad entrando por las casas y departa-
citadino se sobrelleva mejor. De eso no hay duda. mentos vecinos, despertando a la viejita, asustan-
Puedes hablar solo, usar do a los bebés que tarda-
el celular a tu riesgo, can- ron tanto en dormirse,
tar, alargarte las pesta- alterando el descanso de
ñas y hasta hurgarte la quien intenta tomarse
nariz porque crees que un respiro, arruinando
nadie te está viendo, que la música hogareña del
vas rodando en un lugar otro y acabando con la
íntimo. Bien, eso es asun- paz de la cuadra.
to tuyo. Los atorrantes del
El problema comien- bocinazo quizás asu-
za cuando te atraviesas, men que el techo de sus
cuando te paras donde vehículos es el límite y
no debes, cuando le tran- que hay que desenten-
cas el estacionamiento a derse de todo lo que esté
Oscar Medina L. otro, cuando estás más más allá de sus puer-
ommedina@gmail.com
pendiente de maquillar- tas. En esos edificios no
te que de conducir, cuan- debe vivir nadie, den-
do cambias de canal sin tro de esas casas no hay
mirar quién viene, cuan- quien se moleste porque
do manejas a velocidad yo, con todo mi derecho,
de demente arriesgando me quede pegado a la
la vida de los demás… y corneta a ver si el mundo
también cuando crees se mueve tal como yo
que el mundo se move- quiero.
rá sólo porque tú, lleno El algunas socieda-
de furia, estás tocando la des que uno ve bastan-
corneta como un endemoniado. te más allá de Maiquetía, la bocina es una cosa de
Algún test que tabule la inteligencia colectiva – uso casi excepcional, una molestia sonora que todos
si es que existe eso- debería incluir como parte de su parecen querer ahorrarse. ¿Podemos lograr que aquí
instrumental una herramienta que mida la frecuen- se asuma una actitud similar? Al menos habría que
cia y uso del impulso social a reventarnos haciendo tratar. Durante la campaña electoral que lo llevó
sonar la corneta del carro, y tratar de determinar a la alcaldía de Chacao, Emilio Graterón usó unas
qué partícula de basura mental nos hace creer que pancartas circulares con mensajes de convivencia
en casi todas las situaciones lo mejor siempre será ciudadana. Uno de ellos invitaba a moderar el uso
dar un largo bocinazo: si la cola no avanza, dale; si el de la corneta del carro abogando por el derecho de
otro se medio atraviesa, dale; si quieres que tu novio todos a vivir sin ese ruido. Se acabó la campaña y
baje rápido, dale; si ves a una que está bien buena no hubo más exhortación. ¿Qué tal si se retoma la
parada en la acera, dale; si quieres que el resto de idea? ¿Qué tal si todas las alcaldías se anotan? ¿Qué
la humanidad sepa cuán feliz y ebrio andas en la tal si tú, tocador de corneta, te dejas de eso de una
madrugada, dale también. buena vez?
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Agosto 2009 | Edición Aniversario www.saladeespera.com.ve
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