LA FIRMA / Sostenibilidad y Conocimiento / 7
Ingeniería y Eficiencia Energética
La reducción del consumo energético sólo tiene dos vías posibles: la del ahorro y la de la eficiencia.
Por Manuel Díez, Director Técnico del Área de Electrotecnia y Tecnología de los Edificios, Eficiencia Energética y Energías Renovables del Grupo TÜV Rheinland en España
Durante las últimas dos décadas, en España y en la mayoría de los países desarrollados, se ha im- puesto un modelo econó- mico global basado en el crecimiento (del PIB, de la competitividad y de la productividad), en mu- chos casos acudiendo a medidas que lo favorecie- ran a corto y medio plazo, pero que no pueden ser consideradas sostenibles. Este crecimiento soste- nido durante 15 años, que no sostenible, se ha conseguido a través de sectores conocidos (turis- mo y construcción, con ayuda de la industria) y con la importación de grandes cantidades de productos energéticos primarios (petróleo, gas y electricidad) usados en la actividad industrial, para la producción de energía eléctrica y en el trans- porte de mercancías por carretera, además de pa- ra satisfacer el creciente consumo doméstico y del sector servicios.
Según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, del IDAE y de Eurostat, hasta 2005 España presentaba una tendencia en su intensi- dad energética (consumo de energía / unidad de PIB) contraria a la del resto de países de la UE, con consumos energéticos relativos más elevados pa- ra alcanzar un incremento del PIB similar. A partir de 2006 comienza a apreciar-
se un cambio hacia una mayor eficiencia energé- tica, debida en parte a la estrategia de ahorro y eficiencia energética em- prendida en España y al impacto socioeconómico del desarrollo de las ener- gías renovables.
“La ingeniería tiene y seguirá teniendo un papel importante en la eficiencia energética en España, siempre que la orientemos hacia criterios no solamente económicos y de eficacia, sino también de sostenibilidad”
Ahora bien, para mante- ner esta tendencia a la baja de nuestra intensi- dad energética, hemos de reducir necesariamente nuestro consumo de ener- gía final de un modo ge- neralizado.
Ahorro cualitativo La reducción de nuestro consumo energético sólo tiene dos vías posibles, la del ahorro (no consumir) y la de la eficiencia (con- sumir mejor). En cual- quier actividad que utiliza energía es posible reducir su consumo –pero hasta un cierto límite, en que dicha actividad no podría realizarse con los índices de calidad necesarios para mantener la competitivi- dad-. El recurso del aho- rro, por tanto, es limitado, y asociado también a factores de sostenibilidad, como son la productividad y la competitividad. Es por eso que un gran porcentaje de reducción del consumo de energía final en España sólo se puede (y se debe) con- seguir a través de la eficiencia en el consumo de dicha energía. La inge- niería aplicada al diseño, tradicionalmente orienta-
da a la eficacia, debe te- ner en cuenta el consumo energético y su eficiencia, apoyándose, por un lado, en requisitos normativos y regulatorios existentes, y por otro lado en el uso de las técnicas actuales, que permiten ir incluso por delante de lo que esté regulado.
Esta fase, fundamental por ser la base de todas las siguientes, y que per- mite considerar los con- sumos desde el principio, debe tener en cuenta todo el ciclo de vida del pro- ducto o instalación que se diseña, sus consumos energéticos a lo largo del tiempo, y el correcto uso y mantenimiento a realizar para mantenerlos en nive- les de eficiencia que per- mita denominarlos como sostenibles. También las fases de fa- bricación, construcción o instalación deben conside- rar el consumo energético como un factor funda- mental del impacto de la actividad, tratando de reducirlo a través de opti- mización de los transpor- tes o del consumo de los bienes de equipo. El man- tenimiento de las insta- laciones, finalmente, que ya ha sido reglamentado a través de normativas nacionales, debe ser res- petado a fin de mantener la eficiencia energética de la actividad en los niveles previstos, de igual manera que debe incidirse en un mayor control y gestión en instalaciones y proce- sos para poder detectar variaciones indeseadas de consumos energéticos y corregirlas con mayor rapidez. En resumen, la ingeniería tiene y seguirá teniendo un papel importante en la eficiencia energética en España, siempre que la orientemos hacia criterios no solamente económicos y de eficacia, sino también de sostenibilidad, en su más amplio sentido.
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