briela veneno
Encontrar un lugar dentro de ese ecosistema requirió más que visi- bilidad. Requirió paciencia. Como innumerables artistas que llegan a escenas desconocidas, se en- contró repetidamente teniendo que establecer credibilidad desde cero.
“Sigue siendo un proceso que continúo navegando”, dice. “Cuando tu nombre aún no es ampliamente reconocido, nece- sitas argumentos más sólidos para construir credibilidad. Ahí es cuando la disciplina, el talento y la pasión comienzan a hablar por ti”.
La comunidad, en su opinión, a menudo se malinterpreta. Es fá- cil celebrar la conexión en teoría. Construirla en la práctica es más lento. La confianza se acumula gradualmente. Las relaciones se desarrollan a través de la cons- tancia más que de la proximidad.
“Construir una escena se trata de crear conexiones y hacer que la gente se identifique con tu carác- ter, tu sonido y tu esencia. Buscar oportunidades es esencial, pero una vez que la puerta se abre, ne- cesitas mostrar por qué puedes conectar con la gente de una ma- nera genuina”.
Muchos artistas que se mueven entre países describen una sen- sación fracturada de pertenencia. Briela no lo hace.
Rechaza la idea por completo.
“Nunca he sentido realmente ese nivel de identidad dividida”, dice. “Veo cada experiencia como par- te del proceso. En lugar de sen- tirme suspendida entre culturas, prefiero ver esas influencias como una fuente de inspiración”.
La distinción importa. En lugar de crear distancia de sí misma, cada nuevo entorno parece haber re- forzado lo que ya estaba allí.
En el centro de todo sigue estan- do Colombia.
No como nostalgia. No como un recuerdo preservado a distancia. Como una parte viva de su len- guaje artístico.
“Lo más importante es simple- mente ser colombiana. No creo que alguna vez sea una influencia silenciosa porque es fundamen- talmente quien soy”.
Para Briela, esa influencia es emocional antes que musical. Existe en la forma en que aborda la pasión, la conexión y la expre- sión.
“Ser colombiana significa llevar una intensidad emocional fuerte y una increíble capacidad de sentir la pasión profundamente. La mú- sica es mi pasión, y ser colombia- na me permite ser transparente, emocional y auténtica en mi ca- rrera artística”.
Esa intensidad es algo que toda- vía asocia más fuertemente con las pistas de baile de las que pro- viene.
Habiendo actuado en diferentes países y escenas, habla del pú- blico colombiano con particular afecto. No porque otras audien- cias se sientan desconectadas, sino porque la relación entre el público y la música a menudo se revela de manera diferente allí.
“El nivel de expresión y aprecio por la música es especialmente visible allí”, dice. “Puedes sentir verdaderamente la devoción en la pista de baile a través de la in- teracción eufórica del público y su compromiso emocional con la música”.
Debajo del movimiento entre ciu- dades se encuentra otra realidad que la música electrónica rara vez discute abiertamente.
La independencia.
Detrás de cada actuación existe una capa de trabajo invisible. Correos electrónicos, logística, finanzas, networking, planifica- ción. Para los artistas que operan sin mánagers, agencias o grandes estructuras de apoyo, esas res- ponsabilidades nunca desapare- cen.
“Cuando eres un artista más in- dependiente, necesitas ser ca- paz de generar oportunidades y gestionarlo todo tú mismo”, ex- plica. “Las responsabilidades fi- nancieras, las relaciones públicas, la búsqueda de aceptación, y el agotamiento tanto mental como físico se convierten en realidades muy expuestas”.
El glamour asociado a las carreras internacionales a menudo ocul- ta estas realidades. La migración puede ser creativamente gratifi- cante mientras exige resiliencia a diario. Ambas cosas pueden exis- tir a la vez.
Ha habido momentos en los que el proceso se volvió agotador. No porque cuestionara quién era, sino porque la adaptación en sí misma requiere energía.
“Siempre he tenido muy claro quién soy y qué quiero comunicar a través de mi música”, dice. “Para mí, la migración nunca ha signi- ficado cambiar mi identidad. Ha significado expandirla”.
La distinción vuelve a aparecer. Expansión en lugar de reinvención. Crecimiento en lugar de ruptura.
Mirando atrás, Briela no describe una transformación cuidadosa- mente planificada. Los cambios llegaron gradualmente a través de la experiencia, la exposición y la necesidad. Las nuevas ciudades trajeron nuevas perspectivas. Las nuevas escenas exigieron nuevas habilidades. La evolución ocurrió casi inconscientemente.
Lo que permanece constante es la base que hay debajo.
“Siento que estoy en continua evolución mientras me mantengo conectada a la esencia de quien soy tanto como persona como ar- tista”.
Para Briela Veneno, la migración nunca ha tratado de convertir- se en otra persona. Ha tratado de descubrir hasta dónde puede viajar un sentido de identidad sin perder su forma.
“Siento que estoy en continua evolución, manteniéndome conectado a la esencia de quién soy, tanto como persona como artista.”
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