“Uy
artista podría escribir un libro sobre esto. Pero sí, creo que mi relación con la música está madurando. Cuando estás explorando, perderse y perder el rumbo no solo es natural, es necesario. Pero estoy aprendiendo a reenfocarme más rápido y con mayor claridad cuando sucede. Como el arte del Kintsugi, trato de reconstruirme y volverme más fuerte
cicatrices que cuentan la historia.” mientras aprecio las
De cara al futuro, ve su sonido evolucionando en nuevas direcciones sin perder su filosofía central:
“Mi filosofía es sobre precisión y conexión: necesito traducir mis ideas en sonido de la manera más precisa posible. Creo que la música es un espejo perfecto, reflejando emociones, conceptos y sentimientos.”
La próxima década trae posibilidades emocionan- tes:
“Quiero colaborar con un espectro más amplio de artistas. Me gustaría hacer más shows con banda completa, evolucionar eso en un show inmersivo con visuales y seguir explorando otros tipos de grooves. Y, por supuesto, más álbumes—ya estoy soñando con el próximo.”
MIS PENSAMIENTOS
Roderic no solo está haciendo música—está desdibujando los límites entre el sonido y la emoción. Su más reciente álbum, In Mind, es una de esas raras obras que no solo pide ser escuchada, sino sentida. Es profundo y reflexivo, pero al mismo tiempo se mueve, respira y cambia con una energía que te mantiene atrapado. Los ritmos laten con vida, las texturas se despliegan como historias, y hay una sensación innegable de que este álbum no es solo una colección de pistas, sino una narrativa cuidadosamente construida de introspección.
Hay algo magnéticamente único en el sonido de Roderic. No se apoya en tendencias ni trucos. En cambio, confía en su oficio, en su capacidad para canalizar la emoción a través del sonido de una manera que se siente tanto intencional como na- tural. Se percibe en la calidez de su instrumen- tación, en la forma en que superpone elementos orgánicos con precisión electrónica. Sus raíces la- tinas no son solo una influencia; están tejidas en el ADN de su música, dando forma a los ritmos, las melodías y a la profundidad casi espiritual que recorre In Mind.
Y luego está Ráfaga, un tema que, sinceramente, te detiene en seco. Su introspección convertida en melodía es una clase magistral en traducir emoción pura en música. No es solo una canción; es una experiencia. Se mueve como un proceso de pensamiento que se desarrolla en tiempo real, revelando diferentes capas de vulnerabilidad y fortaleza con cada escucha. Pocos artistas logran crear algo que se sienta, tanto profundamente personal, como universalmente identificable, pero aquí, Roderic lo consigue.
Photo: Diogo Barroso - For the Record -
mixmaglatam.com
jajajaj... estoy
seguro de que cualquier
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