Morfología
EL lince ibérico es un felino de tamaño mucho mayor que un gato doméstico. Se caracteriza por su aspecto
robusto, sus patas largas y su cola corta.
Sus orejas son como pinceles, compuestos por pelos negros. También son características las patillas que cuel-
gan de sus mejillas, que aumentan de tamaño con la edad y son más largas en los machos que en las hembras.
Este felino tiene algunas características particulares que le diferencian de otros, como su pelaje, que es cor-
to y pardusco, con unas manchas negras que le ayudan a camuflarse entre la vegetación. La forma y distribución de
estas manchas o motas dan origen a tres tipos de pelaje en estos animales. Así, nos encontramos a linces con motas
pequeñas, distribuidas uniformemente por todo el cuerpo, o linces con grandes motas negras, que en algunas ocasio-
nes se unen formando líneas, o un último tipo, en el que se mezclan ambos tipos de motas.
Otras de las características de este animal son los tres lóbulos de las almohadillas de sus patas, que hacen
que su huella sea de forma redondeada, en donde no se marcan las uñas.
Alimentación, costumbres y reproducción
Se dice de él que es el único carnívoro especializado en conejos, presa base de la que depende su sustento,
aunque haya también otros animales como aves, perdices o ungulados, de los que se alimenta. Es tal la dependencia
alimenticia que el lince tiene con respecto a los conejos, que una de las causas por la que este animal está en peligro
de extinción es la escasez que de ellos hay en el hábitat en que el lince vive.
En la mayoría de los casos vive de amanera solitaria, mostrándose más sociable sólo en la época de celo. Es un
ágil cazador, que logra cazar su presa acercándose sigilosamente, saltando con rapidez sobre ella.
Un rastro muy identificativo de este animal para seguir su huella es a través de sus excrementos, pues suele
colocarlo en lugares bien visibles, donde los acumula formando las llamadas letrinas, y conteniendo restos de huesos y
abundante cantidad de pelos. El lince alcanza la madurez sexual al año y medio de vida.
La época de celo para este animal comienza entre los meses de enero y febrero, durando la gestación, unos
62 o 63 días, tras los cuales la hembra pone de una a dos crías. A los cuatro meses, las crías ya acompañan a la madre
en sus cacerías.
Los grandes problemas de conservación
El lince ibérico se consideró una especie protegida en el año 1966, pues de las 31 zonas en donde este ani-
mal habitaba en 1960, sólo quedan en la actualidad 8. La pérdida de territorio de este animal ha sido causada, en su
mayor parte, por la actuación del hombre. Aunque concluyen varios factores, que han acelerado el declive de esta
especie, detrás de cada uno de ellos se encuentra, de una forma directa o indirecta, la mano del hombre. Factores
tales como:
+ Falta de alimento. La mixomatosis, enfermedad vírica que afecta a los conejos, produjo una reducción drástica
de esta población.
+ Destrucción del hábitat. Los cambios de uso del suelo, abandono de la ganadería tradicional, reforestación
inadecuada, etc., acompañados de la creación de nuevas infraestructuras, presas, carreteras y autovías, han
favorecido la destrucción y fragmentación del entorno y hábitat del lince y del conejo.
+ Muerte accidental. Principalmente provocada por atropellos y artes ilegales de caza.
+ Disminución de la variabilidad genética. El aislamiento ocasionado por la fragmentación del hábitat y el reduci-
do número de linces que forman las poblaciones actuales, han ocasionado un empobrecimiento genético.
+ Falta de compromiso y sensibilización. Para la conservación de la biodiversidad por parte del la sociedad
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