ACERCA DE ADÚCAR...
Por Miguel Ángel García Castañeda.
D ejar la prisa y acomodarse un rato a pensar en eso llamado EDUCAR,para quienes estamos en esto, es ponerse a hacer la tarea y, hacer la
tarea, lleva consigo sus propias complicaciones. Entiendo por educar todo un
proceso dinámico, no necesariamente ordenado, en donde el profesor
acompaña a sus alumnos en la búsqueda más allá de lo meramente previsto
por un programa determinado.
En ese proceso el acento está en el aprendizaje más que en la
enseñanza... aprender es el principal sustento de la clase. Ese aprender es
recíproco, es de ida y vuelta, es decir, no sólo los alumnos aprenden, los
profesores también. En la escuela, el educar está dentro de lo cotidiano más
no de lo rutinario.
Educar es verdad y, lo que es verdad, permanece. En la acción de
educar no cabe la simulación. Decir que educar es verdad es referirse a un
compromiso con uno mismo y con los demás, es ser congruente entre el
pensar, el decir y el hacer; es prepararse y estar listo, es poseer la humildad
necesaria para aprender de los demás y de los propios errores; es no
claudicar, es seguir, es sentirse libre, para lo cual es imprescindible vencer el
miedo de estar ahí, de frente a todo y a todos.
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