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Con buen tiempo, los visitantes pueden ir andando, a través del puente pasarela, que se funde perfectamente con el paisaje. Se


tarda unos 30 minutos aproximadamente. Había bastante gente, dimos una vuelta por dentro, compramos alguna cosilla e intentamos cenar dentro, pero nos metimos en una pizzería y nos pusieron en un sitio que no podíamos ni estornudar porque era estrechísimo, le dijimos que nos íbamos, que así, no. Esperamos a que se hiciera de noche para hacer las fotos nocturnas, y se iba llenando de gente para lo mismo. Casi a las 23:00 se hizo de noche. Hicimos las fotos, y nos marchamos a por el vehículo, hay que introducir el ticket en la máquina para validarlo y nos fuimos al camping a cenar.


Día 10


Hoy no teníamos hora de levantarnos, pero aprox. a las 8:30 ya estábamos desayunando. Dedicamos el día para ver Saint-Malo. San Malo nació en Alet (actualmente absorbida por la ciudad de Saint-Malo), en el siglo I a.C. El puerto galorromano permitió la construcción de una ciudadela fundada sobre un islote en el siglo XII. De aquí zarpó, en el siglo XVI, Jacques Cartier para descubrir Canadá, así como los barcos pesqueros que llegaron a Terranova. El paseo de las murallas salta de bastión en torre. Por un lado, las callejuelas de la ciudad y, por el otro, magníficas vistas


a las playas, al puerto y a los fuertes. Desde la puerta Saint-Vincent, a la entrada de la ciudadela, se despliegan las ensenadas portuarias y Saint-Servan. Murallas adentro, el paseo continúa entre elevados edificios. Cuando uno admira su estilo es difícil creer que la mayoría de ellos fueron reconstruidos tras los bombardeos de 1944. Cuando baja la marea se puede llegar al fuerte del Petit Bé y al fuerte nacional, asentados en lugares excepcionales. Desde esos islotes hay una vista inolvidable de 360º.


Luego fuimos a Dinard, conoció su auge en la Belle Epoque. En los años 1.850, las ricas familias quedaron seducidas por este lugar y construyeron villas suntuosas. En la actualidad, el casino, las galerías de arte y los palacetes hacen de la elegante Dinard un destino muy cotizado. Aparcamos en el parking del Mercado que por ser domingo era gratis. Compramos vino y quesos y lo bajamos al coche para no ir cargado con ello. Aquí entramos en una tienda y el dueño nos dijo donde comer… en el 8 bis, entramos y nos comimos los primeros moules a la crema (mejillones)… con patatas fritas, 13€ por persona, bebidas a parte.


Bretaña – Normandia en Caravana- Julio -2016


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