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decide en algún momento


consciente o


inconscientemente estas cuestiones que diferenciaran enormemente sus resultados, por lo tanto hacer explícitas estas decisiones es lo que marca la diferencia en la calidad de la información ofrecida. Lo que se decide en esta fase pre-analítica es:


• Qué es el sistema a analizar. Aquí se decide la


identidad del sistema, los límites que demarcan su tamaño, y las partes a considerar que lo componen. •


La definición del problema. Establecer cuáles son los objetivos a cumplir según se perciba un problema a resolver u otro. • Los factores relevantes a analizar que expresarán las funciones que realiza el sistema.


Por lo tanto, estas decisiones deberían de hacerse mediante métodos participativos en los que los actores involucrados puedan transmitir al analista estas cuestiones sobre qué es lo que se va a estudiar y cuáles son los elementos a considerar. La inclusión de quiénes son los actores que tienen voz en estas cuestiones es por lo tanto también clave, y abre de por sí otro complejo paradigma difícil de plasmar en este breve documento. Simplemente mencionar que obviamente habría que al menos incluir como actores a aquella población que va a verse afectada por los resultados del estudio, y no simplemente los que controlan el sistema. Es decir, habría que evitar contar únicamente con la voz de los “expertos” en la materia y los que tienen la capacidad de la toma de decisiones.


En el contexto de un análisis de planes agrarios, elementalmente como primera fase del proceso analítico en sí tendría que recopilarse la información bibliográfica sobre el contexto y antecedentes de los casos de estudio. En la información necesaria para una contextualización y una apropiadacomprensión de los quiénes son los actores, factores y niveles de organización que entran en juego en el sistema, resulta muy conveniente la generación de un mapa institucional. En este simplemente se pone de relieve quién es quién en el sistema, sus funciones y su relación con las otras instituciones.


Para ello es muy útil la identificación de lo que se denomina informantes clave, que permiten mediante entrevistas, comenzar a comprender el sistema a analizar. Estos informantes son los que se suponen expertos en el caso, ya sea académicos y técnicos experimentados en el caso de estudio, personal de la administración pública, representantes de organizaciones, etc., y permiten a su vez conectar con otros informantes que vayan complementando la


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información


de


contexto.


Con


esta


información


contextual, se puede realizar la decisión sobre los casos de estudio más apropiados y establecer un mapa de todos los actores involucrados.


Caracterización del sistema


Una vez definamos el nivel principal de análisis mediante los pasos anteriores, al que designaremos nivel “n”, se establecen cuáles son los límites que demarcan el sistema, que lo identificarán y diferenciará de otros como un nivel singular de análisis. En la aproximación MuSIASEM, el tamaño del sistema viene dado por lo que se denomina “elementos fondo”, que pueden ser: el suelo medido en cantidad de hectáreas, la actividad humana medida en horas, o incluso la capacidad de potencia medido en vatios, que reflejaría la disponibilidad del capital técnico (maquinaria) para realizar tareas. Estos son los elementos que definen qué es el sistema, su identidad, y establecen una referencia para el resto de elementos que interactúan en el sistema. Los “elementos flujo” cuantifican la producción y el consumo en el sistema, caracterizando su funcionamiento. En la aproximación MuSIASEM se propone, como alternativa a indicadores clásicos, la cuantificación de flujos de materiales y energía (lo que la sociedad metaboliza) que plasma el funcionamiento e intercambios del sistema en términos biofísicos (lo que se ha denominado economía real-real en la disciplina de Economía Ecológica). Ejemplos de flujos


biofísicos


cuantificables en MuSIASEM son la energía, los alimentos, o el agua. El flujo monetario también puede ser un buen indicador de cómo se distribuye y acumula el valor añadido en los diferentes sectores analizados.


Lo importante en esta caracterización es que se refleja el funcionamiento del sistema como un ratio entre flujo/fondo, que permite conocer el rendimiento proporcional de los componentes respecto al nivel analizado, y no solo las cantidades absolutas sin una referencia respecto al sistema. A partir de este punto, una vez establecidas las dinámicas en términos de flujos que describen como y qué se produce y consume entre los diferentes componentes relevantes, se pueden obtener una multitud de indicadores a la carta muy útiles para caracterizar el sistema. En la Figura 1 se puede observar un ejemplo de diagrama utilizado en MuSIASEM para


la representación de un sistema


agrícola, y en la Figura X un gráfico de radar en el cual se plasman una serie de indicadores que fueron escogidos en ese caso particular a partir de los ratios entre los diferentes flujos y fondos analizados en el sistema.


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