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Ni rastro de células muertas


La técnica del peeling tiene como principal objetivo eli- minar las células muertas de la piel. Para ello se puede optar por la técnica profesional, aplicada en la consulta del dermatólogo o centro de estética, o la versión "case- ra", en forma de productos exfoliantes. "El peeling químico, que debe ser aplicado por un profe- sional, es un tratamiento muy efectivo y tiene un amplio espectro de indicaciones y variedades. Pueden ser superficiales, medios o profundos. Yo aconsejo los superficiales, que consisten en la realización de una exfoliación forzada de la epidermis mediante la aplicación de productos específicos a cada tipo de piel. La técnica es relativamente sencilla y dura aproximadamente 30 minu- tos. Esta técnica mejora el aspecto general de la superfi- cie cutánea, buscando su homegeneidad y proporcionan- do un efecto de rejuvenecimiento evidente", explica la doctora Bou. Un buen "sucedáneo" de esta técnica son los productos cosméticos exfoliantes. Se presentan en distin- tas versiones: en crema, se aplican sobre la piel seca


con una esponjita o cepillo y se elimi- nan con agua tibia; en gel, se extien- den sobre la piel mojada y se retiran con agua; en forma de mascarilla, se mantienen sobre el rostro durante un corto espacio de tiempo y se eliminan con agua tibia… Se recomienda aplicarlos mediante peque- ños movimientos circulares para que así penetren ade- cuadamente los principios activos con los que están for- mulados y que tienen una doble función: eliminar la sucie- dad de la piel y las células muertas de la superficie y "des- incrustar" los residuos orgánicos e impurezas que se han ido depositando en la epidermis y en los conductos pilo- sebáceos. Una de las bazas de la exfoliación es la rapidez con la que se aprecian sus efectos: desaparece el tono gris y mortecino, los productos tratantes (cremas, serums, ampollas de belleza instantánea) que se aplican después penetran más fácilmente y la piel luce renovada, oxigena- da y sin apenas rastro de las huellas de cansancio.


Serums: éste es su momento


Es la formulación cosmética preferida por un buen número de mujeres, sobre todo cuando toca lucir una piel espléndida en tiempo récord. Ligeros y con resultados inmediatos, los serums son auténticos concentrados de principios hidratantes, reparadores, reafirmantes y rejuvenecedores que, aplicados en peque- ña cantidad, permiten que la piel absorba rápidamente esa "sobredosis" de activos. Se pueden aplicar antes de la crema hidratante o en sustitución de ésta, según el tipo de piel y su estado, y suponen la mejor estrategia para "alisar" el rostro antes de aplicar el maquillaje y hacer que éste dure más.


Correctores: aliados imprescindibles


Este producto cosmético es la "varita mágica" que permite borrar al instante las huellas de cansancio; disi- mular ojeras y ocultar granitos, manchas y otras imperfecciones cutáneas. Para aplicarlo adecuada- mente hay que seguir un manual de uso:


Texturas: los correctores en lápiz son la mejor opción para disimular granitos y limitar ojeras; están indicados para las pieles más grasas. Las texturas en barra son más cubrientes, por lo que están desaconsejados cuando hay muchas arrugas de expresión, ya que tiende a acentuar los pliegues. Los correctores en crema son auténti- cos "todoterreno", pues, además de cubrir, nutren y revitalizan, por lo que funcionan muy bien en pieles secas y maduras. Se presentan en caja (más cubriente) o en tubo (más ligero). Por último, los aplicadores en pincel y los iluminadores son la versión "flash", y, por tanto, la más cómoda, aunque también la menos cubriente.


Aplicación: cuando se trata de cubrir ojeras, lo mejor es aplicarlos encima de un gel para el contorno de ojos, que tensa la piel y potencia la fijación. La mejor forma de aplicar el corrector en crema es coger una pequeña cantidad con la yema del dedo anular y difuminarlo mediante pequeños golpecitos, hasta su total absorción. Los productos en barra o con aplicador se ponen directamente sobre la imperfección, difuminando muy bien con el dedo anular.


Efecto iluminador: según la zona del rostro en la que se aplique, el corrector proporciona distinto efecto: debajo de las cejas, armoniza la parte inferior del ojos; en la cuenca del ojo, aclara la mirada; en las aletas de la nariz, esconde las rojeces; en las mejillas, cubre y disimula las pequeñas venitas que se transparentan; en los pliegues que se forman desde la comisura de los labios hasta la barbilla, los tensa y disimula, rejuveneciendo la expresión... También se puede mezclar con el fondo de maquillaje, para conseguir así una alternancia de luces y sombras y, por tanto, dar mayor luminosidad al rostro.


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