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ra de «Las Bodas de Figaro»; La Gran Marcha de Aida, de Giuseppe verdi: La marcha de Coronación de Profeta, de Mayerbeer y La Cabalgata de las Valquirias, de Richard Vagner. Estas melodías sirven indudablemente para introducir a una persona, niño o adulto, en el mundo mágico de la música clási- ca.


Este es un listado somero de obras. La cantidad es infi-


nita y sólo se requiere gusto por ella y deseos de conocer más. Una vez que se ha pasado la etapa básica es posible acce-


der a sinfonías, conciertos, música de Ballet, música de cáma- ra, cuartetos, ensambles y una infinidad de obras compuestas para diversos instrumentos, entre los cuales hay que elegir lo que a cada uno más le agrade. De esta manera se va conforman- do un repertorio personal, el que de seguro le acompañará en esos momentos especiales de creación y de relajación del espíri- tu que cada individuo necesita.


Cuando se proponga escucharla se dará cuenta que es


sonido puro, una forma de comunicación con el alma, con el espíritu. Conocerla no es fácil. A muchas personas les aburre, les da sueño y las relaja en exceso, pero es sin lugar a dudas, una experiencia nueva y definitivamente enriquecedora.


Por otra parte, los estudios de especialistas en educación


argumentan con fuerza que genera una sensación especial que estimula la creatividad, la concentración y posee, incluso, pro- piedades balsámicas y terapéuticas, particularmente en estados de stress severo, hiperkinesia, insomnio y males atribuidos a la tensión nerviosa en general, aparte de ser un ayudante absolu- tamente inofensivo en el tratamiento de síntomas precoces de estos males.


Toda esta música que se describe, es ejecutada por una orquesta que se compone de más o menos músicos que pue-


El ballet tiene una estrecha relación con la música clásica. Cientos de obras se han escrito para ser representadas en importantes escenarios.


den variar desde un solista, dúos, tríos, cuartetos, quintetos, etc, hasta conformar grupos de ochenta hasta ciento cuarenta. Todo depende de lo que el compositor tuvo en mente cuando escri- bió su obra. Es curioso, por ejemplo, que a medida que se iban creando nuevos instrumentos, los compositores iban creando obras en las que se incluían tales instrumentos. Es el caso de la Celesta, instrumento derivado del piano y que fue incorporado en la «Suite Cascanueces», de Tchaikowski, y que entrega un sonido muy dulce y característico, similar en algo al sonido de un xilófono moderno. Entonces tenemos que la orquesta pue- de variar en cantidad de ejecutantes, dependiendo de lo que el autor haya introducido como variantes. Es el caso también del arpa la que que no está presente en muchas obras o algunos elementos de percusión, como el Carillón, o algo inusual como los cañones que se disparan al final de la obra «Obertura 1812» del mismo Tchaikowski, o las panderetas y castañuelas españo- las, presente en la opera «Carmen» de George Bizet, etc.


Como se puede apreciar, la variedad de instrumentos es


Las formaciones orquestales que interpretan esta músi- ca, pueden ser Sinfónicas, Filarmónicas o Gran Orques- ta. En la foto, Orquesta Filarmónica Juvenil de Lebu.


muy grande y uno escucha con sorpresa al inclusión de instru- mentos novedosos y sonidos inéditos en obras musicales que le parecen a lo menos extrañas en tales composiciones.


Continuará 15


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