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En efecto, la música siempre ha estado ligada a estos actos solemnes. No hay ceremonia religiosa o celebración de cual- quier naturaleza que no sea acompañada por algún tipo de melodía. Desde los Cantos Gregorianos, interpretados por coros de monjes, hasta la música compuesta para coros mix- tos y de niños, siempre ha habido presencia musical. De la misma manera, en las celebraciones, sean estos


actos de coronación de reyes o faraones, bodas, aniversarios u otros acontecimientos sociales, siempre está presente la música compuesta especialmente para la ocasión. Por ejem- plo, «Misa de la Coronación» de Franz Liszt, de 1867; «Misa de Réquiem», de Giussepe Verdi, de 1874; Maurice Ravel, «Pavana para una Infanta Difunta», de 1899, etc. Como se ve, la música pone el marco solemne para cada ocasión importante. Incluso sirve de homenaje para


si-


Miniatura del Código de Avicena que representa una fiesta árabe con músico que toca el rabab


¡Música, Maestro!


ESCRIBE: PATRICIO FIGUEROA GONZALEZ CAPITULO II


Si bien es cierto estos fueron los primeros instrumentos, cada uno de los que conocemos actualmente tiene su propia historia y evolución. Asimismo es importante decir que cada país cuenta con instrumentos típicos que producen igualmente sonidos dis- tintos y característicos, que acompañan sus propias creaciones musicales.


Si bien es cierto hay música que ha trascendido en


el tiempo, como dijimos anteriormente, no hay registros que muestren los ritmos primitivos de los comienzos de la civiliza- ción. Sin embargo, hay canciones que se han proyectado en el tiempo. A Algunas melodías empleadas en el Teatro Kabuki, originario de Japón, por ejemplo, se les reconoce «cientos de años» de antigüedad mientras otros hablan de «miles de años». Todo ello refuerza la argumentación de que su origen es impre- ciso, a la inversa de otras manifestaciones artísticas como pue- den ser, por ejemplo, representaciones teatrales, que se remon- tan a las primeras dinastías chinas o a los tiempos de los faraones, que se montaban en sus celebraciones o actos religiosos.


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tuaciones especiales o para honrar a la patria. Por ejemplo, Karl Offenbach, «Alegría Parisién», de 1866; «El Danubio Azul», de Johann Strauss, de 1867; Richard Vagner, «El Oro del Rin» de 1869; Antonin Dvorák, «Danzas Eslavas» de 1878 y «Sinfonía del Nuevo Mundo» de 1893, escrita por el autor luego de un viaje a Estados Unidos, y que contiene pasajes de algunas canciones estadounidenses que le causaron im- presión; Smetana, «Mi Patria» de 1879, etc. Esta es la música que perdura durante mucho tiempo


y que se conoce como«Música Clásica o Selecta».Es en este campo musical donde se ha compuesto la mayor cantidad de melodías que perduran por cientos de años. Consecuente- mente, hay países donde se produjo la mayor cantidad de obras y años o siglos particularmente creativos, como el si- glo XIX, en Europa, donde se crean las obras que detallé anteriormente. Es sabido también que países como Austria, fueron la cuna de músicos tan reconocidos como Mozart, o Polonia, cuna de Frederic Chopin, pianista suficientemente conocido. Existen obras dentro de esta producción que confor-


man un repertorio «obligatorio» para quienes desean desa- rrollar una efectiva cultura musical. Es innegable que la mejor manera de comenzar en este aprendizaje, pasa por lo que se conoce como «música ligera». En ella se encuentran comprendidas una serie de composiciones de «fácil diges- tión» como dicen los entendidos. El rey de este rubro es, sin duda, Johann Strauss, quien, al igual que sus hijos, se dedicó con entusiasmo y talento a crear melodías inolvidables. Al- gunos títulos: Danubio Azul, Sangre Vienesa, Una Noche en Los Bosques de Viena, La Viuda Alegre, Vals del Empera- dor, y muchos otros. De la misma manera entran dentro de esta categoría, Alegría Parisién, de Offenbach; la ópera Car- men, de George Bizet; Las Danzas Polovetzianas del Prínci- pe Igor, de Borodín; El Lago de los Cisnes, Romeo y Julieta y Capricho Italiano, de Tchaikowski; Capricho Español, de Rimski Kórsakov; Obertura de la Caballería Ligera, de Von Suppé; Obertura del Ballet Fausto, de Gounod; Czardas, de Monti; la obertura de El Murciélago, de Johann Strauss; La obertu


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