Número 5. Tercer Trimestre 2011
FOCUS BATERÍAS
necesitan para mantener las bobinas por debajo de la temperatura crítica, así como el mantenimiento necesario, convierten el coste total de propiedad de los sistemas SMES en algo prohibitivo.
BATERÍAS DE SODIUM NICKEL CHLORIDE
En los próximos dos años, GE está planeando incorporara al mercado del UPS para centros de datos una solución de almacenamiento de energía que tiene unos requerimientos de refrigeración completamente opuestos a los requeridos por SMES: ninguno.
La compañía promete además que sus baterías de sodium nickel chloride (sodio-cloruro de nitrato) tienen un ciclo de vida de 20 años y amplios ratios de descarga. Trent Waterhouse, vicepresidente de marketing de la división Lineage de GE afi rma que un simple banco
de estas baterías serviría tanto para cargas de corriente alterna como de corriente continua (AC/DC)
Bajo la marca “Durathon”, la batería se carga cuando el cloro se extrae del cloruro de sodio y combinado con el niquel forma el cloruro de niquel.
Los iones de sodio son transportados a través de un electrolito sólido al depósito de un ánodo, dejando electrones (que no pueden pasar a través del electrolito sólido) detrás.
El proceso se revierte durante la descarga. Estas baterías expulsan aire caliente
(el
electrolito necesita fundirse para la descarga) pero no requiere de aire acondicionado, según Bill Campbell, responsable de producto de sistemas eléctricos de Emerson.
TECNOLOGÍAS “LEGACY”
Competir con las baterías de plomo ácido y los volantes de inercia ha sido muy difícil para las soluciones alternativas. Una solución ideal, según la opinión de Campbell, sería la que ofreciera un precio inicial más bajo y un largo ciclo de vida, alta densidad de almacenamiento por metro cuadrado, amplio rango de operación de energía y que no sean perjudiciales para el medio ambiente.
Por el momento, las baterías de plomo ácido continúan siendo las más utilizadas en la industria de data center, seguidas por los fl ywheels (volantes de inercia), que han ganado una gran tracción en los últimos años. Ambas tecnologías, no obstante, siguen presentando sufi cientes inconvenientes para que los principales fabricantes sigan investigando en torno a las nuevas alternativas. n
niquel cadmio. No podría dar cifras exactas a nivel internacional, aunque podríamos hablar de que el 10% es niquel cadmio y el 90% es plomo ácido. En España la proporción se distribuye en un 80%-20%, mientras que en Latinoamérica todo es plomo-ácido salvo los bancos más importantes de la región”. Según el directivo, a medida que la información que posee es más importante se va valorando más el niquel cadmio.
MEJOR EN LOS TRÓPICOS La temperatura y humedad en las zonas tropicales de Latinoamérica pueden ser un condicionante para valorar estas baterías como una alternativa.
BATERÍAS DE NIQUEL-CADMIO, UN CLÁSICO RENOVADO EN LATINOAMÉRICA Saft Baterías aterrizó el pasado año en Brasil con una ofi cina comercial, con el objetivo de impulsar sus operaciones en un mercado cuyo desarrollo de infraestructuras está en auge. La compañía también está presente en otros países de Latinoamérica por medio de distribuidores.
Perteneciente a un grupo de empresas cuya marca principal es Saft, la fi lial es experta en desarrollar y fabricar sistemas de almacenamiento de energía para múltiples aplicaciones, incluyendo centros de datos, utilizando tecnologías de baterías avanzadas o de alta tecnología, basadas en Niquel y en Litio, fundamentalmente. Asimismo, Saft Baterías es la parte de la empresa responsable de los mercados de la Península Ibérica y de Latinoamérica, excepto México, cuya dirección recae en la fi lial de EE.UU.
Según Joaquín Chacón, director general de Saft Baterías, hay un
gran mercado potencial para las baterías de niquel cadmio en toda Latinoamérica. Las baterías de niquel cadmio son más caras que las de plomo ácido, aunque la vida de la batería es también muy superior.
“Ahora mismo en los últimos dos años tenemos una previsión de crecimientos muy fuertes de 20-25% anual”. Saft implanta sus soluciones sobre todo en los data centers de los bancos centrales de los distintos países. En concreto, en la actualidad cuenta con interesantes proyectos en los CPDs de distintos bancos en Venezuela y Brasil.
Dependiendo del nivel de desarrollo de los países, afi rma Chacón, la base instalada de baterías de niquel cadmio aumenta o disminuye. Aún así, su uso es minoritario en comparación con el dominio aplastante de las baterías de plomo ácido. “En Suiza, por ejemplo, el 100% de los bancos tiene
“Niquel cadmio es una batería que aguanta temperaturas más altas y más bajas que el plomo ácido. Normalmente las baterías de plomo ácido tienen que ir en salas en los centros de datos con aire acondicionado o con cierta regulación de la temperatura ambiente, porque cuando supera los 30ºC el efecto de la corrosión aumenta de forma importante y la vida de las baterías de plomo disminuye de forma drástica.
El niquel cadmio no necesita de ese aire acondicionado aunque también se acorta su vida útil, pero sigue manteniendo la fi abilidad del sistema”, afi rma el directivo.” Argentina y Chile son más libres, pero países como Venezuela, Brasil o Colombia lo sufren especialmente. Las zonas costeras de estos países también tienen un grado de humedad muy alto, que también afectan a las baterías, puesto que es metal lo que llevan dentro”.
Su batería estrella en los centros de datos de Latinoamérica es el modelo Tel X. “Es una batería que viene del mercado de telecomunicaciones, y su gran ventaja es que en muy poco espacio podemos almacenar gran cantidad de energía. Esta batería se está utilizando en muchas instalaciones de CPDs en las que el precio del metro cuadrado es elevado, o en las que se quiere hacer una ampliación de la capacidad de reserva de energía de las baterías”.
Saft Baterías está realizando ensayos de este tipo de baterías en colaboración con centros en Brasil y Venezuela, con el fi n de saber los benefi cios de estas baterías en las distintas aplicaciones de centros de datos y de SAIs en general. En España, en cambio, se está estudiando más el Litio, que se percibe como la gran batería del futuro, ya que tiene una efi ciencia energética muy alta y un menor volumen.
Esta tecnología también tiene su pega, no obstante: su precio es aún elevado. “Hay pocas fábricas destinadas a esta tecnología y además estas baterías necesitan mucha electrónica, con el fi n de evitar que resulten dañadas por una sobrecarga o sobredescarga.
www.datacenterdynamics.es 49
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