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FOCUS ARQUITECTURA


Número 4. Segundo Trimestre 2011


ALMACÉN DE CAJITAS NEGRAS? Carlos García, arquitecto y director de Quark TS, trata de demostrar en este artículo que construir un edificio o espacio para centro de datos no consiste sólo en poner un ladrillo encima de otro…


l otro día, mi hijo menor me hizo la pregunta del millón. Quería saber cómo me gano la vida. Le contesté que diseño sitios llenos de cajitas negras con muchas lucecitas. Entonces me preguntó que dónde está el misterio en eso. Le respondí que esas cajitas negras se pueden disponer de diversas maneras, y que según cómo se dispongan la cosa funciona mejor o peor. Que era como una especie de Lego. “Bah” – me soltó el pequeño listillo, con un displicente gesto de la mano – “Eso lo hago yo todos los días y nadie me paga por ello”. Y ahí está el problema.


E UNOS VALEN, OTROS NO


Desde un punto de vista arquitectónico, un data center es básicamente un edificio o espacio que alberga los equipos necesarios para realizar una actividad crítica para el funcionamiento de una sociedad moderna. Por ello se presta una atención extraordinaria a todos los elementos que tienen que ver con su contenido. Las cajitas negras con sus respectivas lucecitas, vaya.


Sin embargo, curiosamente no se le da tanta importancia al contenedor, es decir, al edificio o espacio en el que deben colocarse los equipos. Por regla general se da por supuesto que:


a. Cualquier edificio o espacio vale (o casi). b. El contenedor es muchísimo menos sofisticado que el contenido.


c. Por lo tanto, cualquiera puede diseñar un edificio o espacio para un CPD.


Así que parece que mi hijo pequeño va a tener razón. Afortunadamente para mí, la cosa no es tan fácil.


EL EMPLAZAMIENTO


En la antigua Roma consideraban que cada lugar tenía un espíritu protector, al que llamaban “Genius Loci”. En la actualidad, este término se refiere generalmente a los aspectos característicos o distintivos de un lugar, y no necesariamente a un espíritu guardián (aunque tampoco viene mal, con la


48 www.datacenterdynamics.es que está cayendo).


Pues bien, un CPD es tan sumamente crítico que su emplazamiento requiere no uno, sino dos “Genius Loci”. Uno se llama “Potencia” y el otro se llama “Fibra”.


En cuanto a la Potencia, y dado que todo CPD moderno que se precie debería contar con doble acometida eléctrica desde dos subestaciones distintas para cumplir con los archiconocidos Tier del Uptime Institute, el correspondiente emplazamiento debería estar situado a una distancia razonable de ambas centrales, de tal manera que disponer de dicha doble acometida no implicara un desembolso extra muy sustancial.


Y, como el valor en la mili, se supone que debería haber potencia disponible en ambas subestaciones para cubrir las necesidades del CPD.


Hablemos ahora de la Fibra (óptica, claro está; para la otra, mucha legumbre). Sin fibra no hay CPD. Así de claro. De modo que lo mejor es buscar un lugar donde haya trazado de fibra lo más cerca posible, y además con el mayor número disponible de operadores, para tener dónde elegir. No disponer de fibra a pie de parcela o relativamente cerca implica una inversión para traerla que puede hacer inviable el emplazamiento.


LA ESTÉTICA


Eso de que “la mona aunque se vista de seda mona se queda” no tiene por qué aplicarse necesariamente a un centro de datos. Es cierto que durante mucho tiempo se ha asimilado CPD a “caja de zapatos”. Hasta que alguien se dio cuenta de que las cajitas negras vendían. Resultaba que los clientes querían ver in situ dónde se guardaban sus datos, y, ¡oh sorpresa!, los comerciales se percataron de que el espacio que entraba por los ojos se colocaba mejor.


Así surgieron iniciativas que han creado escuela, como el Mare Nostrum del Barcelona


EL CENTRO DE DATOS: ¿TAN SÓLO UN


Regleta para USB. Cortesía de Systown


Supercomputing Center, ubicado en una caja de cristal dentro de una antigua iglesia.


Así por ejemplo, para diferenciar pasillos fríos y calientes una buena solución es colocar baldosas de vidrio con iluminación inferior, azul para el pasillo frío y rojo para el caliente, como se ha realizado en el Cesga de Galicia. O bien, si se desea mostrar a un potencial cliente el interior de una sala en funcionamiento, nada mejor que disponer de una de las paredes en vidrio. Eso sí, conviene que la misma se disponga perpendicular a la distribución de racks, si es que se quiere ver más de una fila de cajitas negras...


Pero con la estética no basta. Un CPD no es un huevo Fabergé. Debe funcionar.


LA ESTRUCTURA


Un CPD es una máquina muy pesada. Todo pesa un montón: los equipos críticos tales como grupos, UPS y sus correspondientes baterías, cuadros, unidades de aire, etc. Y sobre todo las cajitas negras. Los equipos de IT alojados en racks son elementos que pesan lo suyo. Y, por cierto, cada vez pesan más.


Así que la estructura de un edificio que pretenda alojar un CPD debe estar preparada para soportar grandes cargas. Por ejemplo,


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